Connecting Waterpeople
Premios iAgua 2018
110 nominados en 23 categorías aspiran a coronarse en la gala que se celebrará el próximo 19 de Diciembre.

V. Ulargui: "A día de hoy, España cumple con sus objetivos de lucha contra el cambio climático"

1
321
  • V. Ulargui: " día hoy, España cumple objetivos lucha cambio climático"
  • Fotografías de Pablo González-Cebrián/iAgua.

Sobre la Entidad

Ministerio para la Transición Ecológica
El Ministerio para la Transición Ecológica del Gobierno de España engloba las áreas de Cambio Climático, Medio Ambiente y Energía y está liderado por Teresa Ribera.

Publicado en:

Portada iAgua Magazine
Bentley Systems
· 321
1

La carrera profesional de Valvanera Ulargui (1973) la ha convertido en asesora y experta en políticas de cambio climático. Su trayectoria así lo avala: comenzó su carrera como experta en negociación climática en la Comisión Europea, tras lo cual fue coordinadora jurídica de la Climate Action Network, y asesora en la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) y el ICEX. Desde 2015, es la Directora General de la OECC.

En esta entrevista, Ulargui traza las líneas de la política española sobre el clima, además de esbozar unas pinceladas sobre la incidencia del calentamiento global en el sector del agua.

Pregunta: Sra. Ulargui, nos gustaría conocer en detalle las funciones que desempeña en la OECC, y cuál es el cometido de la misma.

Respuesta: La OECC tiene competencias en los ámbitos internacional y nacional. El trabajo es complementario y refuerza las políticas que se impulsan desde el Gobierno para luchar contra el cambio climático.

De esta manera, la OECC es la unidad del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente responsable del seguimiento de los convenios internacionales en las materias de su competencia, y ejerce como punto focal nacional ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y ante el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

Asimismo, la OECC es responsable de formular la política nacional de cambio climático, de conformidad con la normativa internacional y de la Unión Europea (UE), así como de proponer la normativa y desarrollar los instrumentos de planificación y administrativos que permitan cumplir con los objetivos establecidos por dicha política, desde el punto de vista de la reducción de emisiones y de la adaptación al cambio climático.

Trabajamos en colaboración con el resto de administraciones y con la sociedad civil, con el fin de multiplicar las actuaciones de protección de nuestro clima y el fomento de las nuevas oportunidades de crecimiento que proporciona la economía verde.

P.- Usted participó en la Cumbre París, que marcó un hito en los objetivos climáticos. ¿Cree que los países avanzan por buen camino hacia su cumplimiento?

R.- El Acuerdo de París constituye un hito histórico en la lucha contra el cambio climático. Se trata de un acuerdo jurídicamente vinculante que recoge el compromiso político de la comunidad internacional. Avanza por el buen camino: hasta la fecha, 175 países de los 196 que son Parte de la Convención Marco sobre el Cambio Climático lo han ratificado.

Todos se comprometen a poner en marcha medidas, tanto de mitigación como de adaptación, que permitan alcanzar los objetivos de reducción de emisiones que han presentado a Naciones Unidas. El valor añadido de estos objetivos es que vinculan y se presentan dentro de las prioridades de desarrollo que cada país diseña. De esta manera, entre todos protegemos el clima a través de políticas sostenibles y beneficiosas para nuestros ciudadanos.

El hecho de que más de 190 países hayan presentado sus contribuciones, de manera voluntaria, cubriendo más del 90% de las emisiones globales, pone de manifiesto un cambio de perspectiva en la lucha contra el cambio climático. Y lo más importante, no hay marcha atrás en el nuevo modelo de desarrollo impulsado en París.

La herramienta más efectiva para alcanzar el cumplimento de los 2ºC está recogida en el texto del Acuerdo de París, y es su gobernanza. París es un acuerdo dinámico que incluye un mecanismo de revisión por el que los esfuerzos de reducción de emisiones se irán actualizando cada 5 años, plazo en el que se deberá hacer balance del estado de cumplimiento de los objetivos del Acuerdo. La información deberá tenerse en cuenta en la siguiente ronda de compromisos, que tendrán que ser más ambiciosos que los actuales. El primero de estos balances está previsto para 2018, y se conoce con el nombre de Diálogo de Talanoa.

Por último, uno de los elementos más innovadores del acuerdo es que incluye un objetivo financiero para conseguir que todos los flujos financieros, públicos y privados, sean coherentes con un desarrollo bajo en emisiones y resiliente con el clima.

P.- En este sentido, ¿cómo valora el abandono del acuerdo por parte de Trump?

R.- La decisión de Estados Unidos de retirarse del Acuerdo de París representa un reto importante, dado que es el país responsable del 15% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Es decir, el segundo mayor emisor después de China.

Pero es muy significativo que ningún país haya secundado esta decisión y, lo que es más importante, se ha producido un movimiento sin precedentes en la sociedad civil americana en defensa de los objetivos de París. Así, en la COP23, celebrada en noviembre de 2017 en Bonn, y con mayor impulso en los últimos meses, hemos visto que en EE.UU. contamos con aliados que contribuirán a la puesta en marcha del Acuerdo. Diversos Estados norteamericanos, cientos de ciudades, numerosas empresas, universidades y miles de ciudadanos han anunciado su compromiso de seguir trabajando para cumplir el Acuerdo y garantizar que Estados Unidos siga siendo un líder mundial en la lucha contra el cambio climático.

Esta respuesta traslada una señal positiva del convencimiento de todos estos actores de que la lucha contra el cambio climático es una prioridad. Nos encontramos ante un nuevo modelo de colaboración para generar acción a gran escala dentro de un país que, en cierta medida, es lo que pide el Acuerdo de París.

P.- ¿Cómo describiría la posición de la UE en la lucha contra el cambio climático?

R.- La UE ha demostrado su liderazgo mundial desde la adopción de la Convención Marco sobre el Cambio Climático, en 1992. Siempre vamos por delante en la aplicación de políticas, y podemos afirmar que somos un socio creíble. Así lo hemos demostrado con el cumplimiento del Protocolo de Kioto, el establecimiento del primer sistema regional de comercio de derechos de emisión en 2005, y la aprobación, en 2008, del Paquete Europeo de Energía y Cambio Climático 2013-2020, por medio del cual se establecían objetivos concretos a alcanzar en el año 2020 (20% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, 20% de mejora en eficiencia energética y participación del 20% de energías renovables en la producción global de energía).

En este liderazgo, los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE aprobaron, un año antes de la Cumbre de París, el nuevo Marco de Cambio Climático y Energía a 2030, donde se consagraba el objetivo que se presentó en París de reducir, al menos en un 40%, las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 respecto al año de referencia, 1990.

De acuerdo con los datos del tercer Informe del estado de la Unión de la Energía, publicado el pasado mes de noviembre, la UE ya ha superado el objetivo de reducción de emisiones a 2020. Desde 1990, las emisiones se han reducido un 23%, al tiempo que la economía ha crecido un 53%. Estos datos son muestra de que apostar por un modelo económico bajo en carbono y resiliente es bueno para el medio ambiente y para la economía.

Por otro lado, la UE es el mayor proveedor de ayuda oficial al desarrollo en el mundo y sigue incrementando su apoyo a los países más vulnerables para que puedan hacer frente a los impactos negativos del cambio climático. En 2016, la ayuda al desarrollo de la UE aumentó por cuarto año y alcanzó los 75.500 millones de euros.

P.- La OECC hace un seguimiento en detalle de los efectos del calentamiento global en España. ¿Cómo se manifiesta el fenómeno en España?

R.- España, por su situación geográfica y sus características socioeconómicas, es un país especialmente vulnerable a los impactos del cambio climático. En consecuencia, fue uno de los primeros países europeos en establecer, en 2006, una estrategia para la adaptación, a través del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC).

El objetivo del PNACC es la integración de la adaptación en la planificación y gestión de todos los sectores vulnerables al cambio climático, con objeto de minimizar los impactos y beneficiarse de las nuevas oportunidades.

El PNACC se ejecuta mediante programas de trabajo que definen las actividades a llevar a cabo. En la actualidad, se está desarrollando el Tercer Programa de Trabajo (2014-2020). Para el desarrollo coordinado del PNACC, disponemos de la plataforma web AdapteCCa, que facilita el intercambio de información entre los agentes interesados en la adaptación al cambio climático en España.

Asimismo, en julio de 2017 se aprobó la Estrategia de Adaptación al Cambio Climático de la Costa Española, y el Ministerio avanza en los trabajos para desarrollar la Estrategia de protección y gestión de las reservas naturales fluviales, con especial atención a la adaptación al cambio climático.

De los datos obtenidos hasta la fecha por AEMET se desprende que, en España, la temperatura ha subido más de 1ºC desde la era preindustrial. Además, ha descendido la precipitación con el consiguiente impacto en la disponibilidad de agua, se ha modificado la distribución y el comportamiento de especies vegetales y animales, y se ha detectado la subida del nivel del mar, especialmente en la zona Atlántico-Cantábrica.

Por tanto, ya contamos con señales que ponen de manifiesto que ya se están produciendo cambios en los patrones climáticos. Con esta información, trabajamos con el objetivo de minimizar el impacto en los distintos sistemas naturales y socioeconómicos, con políticas y presupuestos dedicados a una mejor adaptación. Los presupuestos de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente del año pasado destinaron 34 millones de euros a medidas de adaptación al cambio climático.

P.- El Gobierno se encuentra actualmente elaborando la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. ¿Cuáles son los puntos clave de este texto?

R.- La Ley de Cambio Climatico y Transición Energética facilitará el cumplimiento con los objetivos ya asumidos en el Acuerdo de París, y en el marco de la UE a 2030 y a 2050.

La Ley responde a la necesidad de definir un marco para garantizar una transformación de nuestra economía hacia una economía baja en carbono y resiliente al clima. El reto es diseñar una transición, exigente pero ordenada, para descarbonizar los principales sectores productivos y el consumo, al tiempo que se impulsa el crecimiento económico, la generación de empleo, se mejora la salud de las personas y su bienestar, y se preservan los ecosistemas.

Hasta el momento, hemos ido cumpliendo importantes hitos para asentar las bases de una Ley que aspiramos a que nazca desde el consenso, y para garantizar la participación en su elaboración. Es un enfoque diferente a otras leyes, pero que hemos considerado necesario dado que nos afecta a todos.

En este sentido, en 2017 se ha creado un Grupo de Trabajo interministerial, se celebraron jornadas de debate sobre la futura Ley con la participación de más de 400 expertos en la materia, se ha constituido una Comisión de Expertos en el ámbito de la energía para el estudio de los escenarios de transición energética, y se ha celebrado el proceso de consulta pública.

La valoración es positiva. Se han recibido más de 350 aportaciones que abarcan todos los sectores y ámbitos de la sociedad: particulares, empresas, sindicatos, asociaciones empresariales, administraciones públicas, organizaciones no gubernamentales y agrupaciones de la sociedad civil, así como representantes de la academia.

Una vez analizados todos los comentarios, estamos trabajando en el primer borrador de anteproyecto de Ley que recoja las principales aportaciones recibidas.

P.- Además de esta ley, ¿cuáles diría que son las ‘asignaturas pendientes’ de nuestro país en materia de cambio climático?

R.- España tiene uno de los compromisos más ambiciosos en el marco del Acuerdo de París: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40% en 2030 respecto al año 1990.

Para la consecución de estos compromisos no partimos de cero. Al igual que nuestros socios europeos, a día de hoy España es un país que cumple con sus objetivos de lucha contra el cambio climático.

Hemos cumplido con el primer periodo de compromiso de Kioto y nos encontramos en la senda para cumplir con el segundo periodo de compromiso (2013-2020). Así se recoge en el informe de Comisión Europea “Dos años después de París”, donde España es de los países que van más allá de su objetivos a 2020 (estamos un 10% por delante de nuestras propias obligaciones) y muy por delante de países como Francia y Alemania.

"La Ley de Cambio Climatico y Transición Energética facilitará el cumplimiento con los objetivos ya asumidos en el Acuerdo de París, y en el marco de la UE a 2030 y a 2050"

Y ello, gracias a iniciativas para reducir las emisiones y aumentar la absorción de gases de efecto invernadero en nuestro territorio, generando empleo y crecimiento, sin olvidar la promoción de actuaciones de adaptación a los impactos del cambio climático. En los últimos años, hemos sido capaces de desacoplar la evolución de las emisiones del crecimiento económico.

El objetivo es descarbonizar nuestros principales sectores productivos, sin menoscabar el crecimiento económico y la generación de empleo, y minimizar los impactos del cambio climático en nuestros sectores, ecosistemas y población más vulnerable.

Como ya he mencionado, estamos trabajando en la aprobación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética junto con la elaboración del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para el periodo 2021-2030, en el que se establecerán los objetivos nacionales, así como las políticas y medidas necesarias para alcanzar dichos objetivos. Asimismo, también elaboraremos una Estrategia para la descarbonización de nuestra economía a 2050, tal como nos comprometimos en el Acuerdo de París.

Seguiremos promoviendo los Proyectos Clima y los Planes de Impulso al Medio Ambiente e impulsando las medidas en torno a la huella de carbono, su cálculo, reducción y compensación.

Asimismo, continuaremos con las actuaciones de adaptación, mediante su integración en políticas sectoriales.

P.- En 2017, España ha atravesado una de las peores sequías desde que hay registros. ¿Cómo se compatibiliza el decrecimiento de las emisiones con el descenso en la producción de energía de origen hidroeléctrico?

R.- España tiene un parque de generación eléctrica en el que 50 GW de los 104 GW totales instalados utilizan fuentes de energía renovables (casi la mitad). De esos 50 GW, 20 GW corresponden a centrales hidroeléctricas que, además de ser una generación no emisora, aporta estabilidad al sistema frente a otras energías renovables intermitentes.

Sin embargo, la generación hidroeléctrica, igual que la eólica, depende de las condiciones climatológicas y de la disponibilidad de agua. En algunos años, como el pasado, en el que las condiciones climatológicas no acompañan y hay que producir electricidad en mayor grado proveniente de otras fuentes emisoras como el carbón o el gas natural, las emisiones del sector eléctrico, en su conjunto, aumentan.

"El Gobierno apuesta por aumentar este porcentaje y descarbonizar el sistema eléctrico, pero de forma eficiente y ordenada, ya que esta transición conlleva una serie de retos"

La solución es aumentar el parque de generación renovable y así disminuir su factor de emisión global. Ese es el objetivo desde hace años y, por ello, el porcentaje de generación renovable ha pasado desde el 20%, en 2007 hasta el 32% de 2017, con picos de hasta el 40% cuando las condiciones climatológicas han acompañado.

El Gobierno apuesta por aumentar este porcentaje y descarbonizar el sistema eléctrico, pero de forma eficiente y ordenada, ya que esta transición conlleva una serie de retos.

Desde el punto de vista técnico, el mayor reto es almacenar la energía generada con fuentes renovables para cuando no se disponga del recurso. Las baterías ayudarán, pero aún no permiten almacenar la energía a gran escala y de forma estacional. ¿Qué ocurre entonces cuando pasan semanas sin llover o sin viento? Este es un obstáculo a superar. El aumento de las interconexiones ayudará, pero dada la situación geográfica de la Península, el nivel a alcanzar no sirve por sí solo. No podemos compararnos con países centroeuropeos, altamente interconectados con el resto de los países por todas sus fronteras.

Desde el punto de vista económico, las empresas necesitan cubrir sus costes. La gran penetración de renovables, con el actual diseño del mercado eléctrico, desplaza a la generación convencional con gas y carbón y, sin embargo, aún necesitamos generación convencional para los momentos en que no hay recursos renovables.

Estos retos están siendo analizados por el comité de expertos nombrado por el Gobierno y por numerosos actores del sector energético, en busca de escenarios de introducción de renovables que permitan disminuir el factor de emisión del sistema eléctrico sin poner en riesgo la seguridad del sistema, el suministro, ni encarecer el precio de la electricidad.

P.- En este sentido, ¿cómo cree que influirá el cambio climático en la disponibilidad y gestión del agua en España?

R.- La evaluación de los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos y las sequías en España, recientemente realizada por el CEDEX, coincide en el pronóstico avanzado por otros estudios: en nuestro país se producirá una disminución de recursos hídricos, que se irá acentuando conforme avance el siglo XXI. Una reducción que se prevé desigual entre cuencas hidrográficas y que sería más marcada en el escenario de emisiones más pesimista respecto al menos pesimista, haciéndose más amplia esta diferencia a medida que avanza el siglo.

En todo caso, el estudio muestra disparidad entre las proyecciones, lo que indica la existencia de incertidumbres importantes acerca del futuro. ¿Cómo traducir estos resultados de cara a la gestión? Yo destacaría dos aspectos clave:

El primero: dado que los recursos hídricos tenderán a disminuir en mayor medida en los escenarios de mayores emisiones, es imprescindible redoblar nuestros esfuerzos para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, avanzando en la transición hacia una economía baja en carbono.

El segundo: las incertidumbres sobre el futuro aconsejan planificar y gestionar con dosis extra de cautela y flexibilidad. En algunos casos será conveniente reforzar los sistemas de seguimiento para poder reconocer mejor los cambios reales, pero también analizar la resiliencia de los sistemas de explotación frente a un abanico de posibles situaciones de estrés, identificando las principales vulnerabilidades y concretando medidas de adaptación. Este gobierno ya ha integrado en el segundo ciclo de los planes hidrológicos de nuestras cuencas la variable del cambio climático.

"La evaluación de los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos y las sequías en España, recientemente realizada por el CEDEX, coincide en el pronóstico avanzado por otros estudios"

P.- Continuando con el sector del agua, ¿en qué proyectos trabaja la OECC en este ámbito?

R.- A través del programa PIMA Adapta Agua estamos trabajando con la Dirección General del Agua del Ministerio para conocer los impactos del cambio climático sobre los ríos y acuíferos, y para reducir la vulnerabilidad frente al cambio del clima.

Entre los trabajos que se están desarrollando, podemos citar el establecimiento de un sistema de seguimiento del cambio climático basado en la red de reservas naturales fluviales o el estudio del impacto del cambio climático en las aguas subterráneas. También se están desarrollando proyectos específicos de adaptación en el dominio público hidráulico para mejorar la conectividad fluvial y prevenir daños por inundaciones.

Un ejemplo de este tipo es el proyecto de conexión hidrológica y mejora de hábitats en los meandros del tramo bajo del río Arga, en Navarra. A través de esta actuación se reconectará el antiguo meandro del río con el cauce actual, para recuperar los hábitats ribereños y aumentar su capacidad hidráulica; y también se ampliará el espacio disponible en la confluencia de los ríos Arga y Aragón para aumentar la capacidad de desagüe y reducir el riesgo de inundación en el cercano municipio de Funes. Para ello, las defensas de primera línea se trasladarán más atrás, permitiendo una inundación controlada de los sotos naturales y las choperas, lo que incrementará la protección de las zonas urbanas.

Por otra parte, trabajamos en la creación de herramientas para la incorporación del cambio climático en la planificación y gestión del agua, como la aplicación CAMREC, preparada por el CEDEX, que facilita la consulta y análisis de los mapas temáticos generados en la evaluación de los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos.

La redacción recomienda

13/11/2018 · Vídeos · 96 2

Manuel Menéndez: "Debemos introducir racionalidad en el debate político en torno al agua"

25/10/2018 · Entrevistas · 159 2

E. Orteu: "Nuestro modelo de gestión del agua es de interés para muchos países de América Latina"