La Huella Hídrica y su papel en la seguridad Hídrica y Alimentaria

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Un artículo de B. Willaarts y A. GarridoObservatorio del Agua de la Fundación Botín y CEIGRAM (Univ. Politécnica de Madrid)


La seguridad hídrica y la seguridad alimentaria representan dos de los grandes retos a los que se enfrenta las sociedades del siglo XXI. Erradicar el hambre exige tener capacidad para producir alimentos en aquellas zonas del mundo donde actualmente no se consigue, pero también garantizar un acceso equitativo y estable. En países avanzados como los de la Unión Europea, las prioridades en materia de seguridad alimentaria están más orientadas a producir productos de calidad, elaborados de de manera más sostenible, minimizando los impactos ambientales ligados a los procesos productivos.

Para salvar la brecha alimentaria y lograr una producción más sostenible serán necesarios esfuerzos en varias direcciones. Por un lado, incrementar la productividad física de producción de alimentos, especialmente teniendo en cuenta el escenario de crecimiento de la población en las próximas décadas y su ubicación en los lugares más pobres del planeta. También será necesario aprobar un marco de regulación de los mercados internacionales más equitativo por parte de la Organización Mundial del Comercio. Reducir las actuales pérdidas y desperdicios de alimentos constituye otro pilar clave. Se estima que en países desarrollados anualmente se desperdician entorno a 100 kilogramos de alimentos por persona y año. Globalmente se estima que se pierden entre un 15% y un 25% de las calorías producidas en los productos vegetales.

Desde el punto de vista de la capacidad física de producción, la mayoría de expertos argumentan que globalmente hay suficiente recursos de agua y tierra para satisfacer la demanda. Sin embargo, también exponen que existen muchas desigualdades regionales y que serán necesarias mejoras significativas en la productividad agrícola a nivel mundial, especialmente en los países más pobres. Junto a las mejoras en productividad, la globalización y el comercio agrario pueden constituir una alternativa complementaria para satisfacer la demanda de alimentos. En muchos países donde la disponibilidad de tierra y/o agua representan un factor limitante para la expansión agrícola, la importación es la única forma de garantizar la disponibilidad suficiente de alimentos para las poblaciones locales.

La seguridad alimentaria está estrechamente vinculada a la seguridad hídrica porque la agricultura es el sector de actividad económico que más recursos consume en términos de agua y tierra. A escala global, el 80% de los recursos hídricos que consumen se destinan a la producción agrícola. 

Estas cifras evidencian que el agua y su gestión representan un pilar central para avanzar en materia de seguridad alimentaria, especialmente en aquellas regiones donde existen problemas de escasez de agua. Igualmente, este nexo refleja que los cambios en los patrones de consumo de alimentos pueden tener importantes y significativos impactos en un recurso limitado como es el agua. 

En las próximas décadas, el aumento de la población, la urbanización, los cambios en los hábitos alimenticios o el cambio climático, van a ejercen una presión creciente sobre los recursos hídricos en muchas regiones del mundo. Si alimentar a la población del futuro y reducir el hambre es un reto, también lo será el de satisfacer al mismo tiempo las necesidades hídricas del resto de sectores económicos sin causar perjuicios medioambientales. Actualmente, son muchos los expertos que coinciden en señalar que el origen de la escasez de agua en gran parte del mundo en la actualidad no atiende a razones físicas sino socio-económicas, debido a la ineficiente gestión que se hace de los recursos disponibles. 

Gestionar el agua de manera más eficiente requiere conocer cómo se están empleando los recursos existentes en las distintas partes del mundo, así como saber los beneficios sociales, económicos y ambientales que dicho usos generan. En este sentido, la Huella Hídrica representa un indicador muy útil para estimar el consumo real de agua invertido en la producción de bienes o asociado a los distintos sectores de actividad económica en una región. Los estudios de huella hídrica conforman un núcleo de conocimiento de gran valor para el análisis y el diseño de las políticas del agua. Pero más allá del ámbito público, los análisis de huella hídrica pueden contribuir a mejorar la implementación de los principios de economía verde en las industrias, contribuyendo a determinar formas de producción que sean más eficientes en la utilización del agua.

Con el objetivo dar a conocer la utilidad de este tipo de estudios y promover su elaboración, el Observatorio del Agua de la Fundación Botín (OA-FB), con el aval y participación de la Water Footprint Network (WFN), el CEIGRAM y la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Madrid (Universidad Politécnica de Madrid), va a impartir el próximo mes de Octubre el II Seminario Metodológico sobre Huella Hídrica.

Este seminario está especialmente enfocado a gestores o investigadores encargados de la planificación y gestión de los recursos hídricos, así como para técnicos de empresas de ingeniería e industrias que tienen responsabilidad sobre procesos de producción sostenibles, coherentes con los nuevos postulados de la economía verde. Con una clara orientación práctica, durante este curso los participantes aprenderán cómo calcular la huella hídrica de producto, áreas geográficas o de procesos industriales, principalmente del sector agroalimentario y/o energético. Se presentarán además las distintas metodologías desarrolladas hasta el momento para analizar los impactos sociales, económicos y ambientales ligados a los usos del agua.

Consultar toda la información sobre el Seminario.

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