El mal estado del agua podría estar detrás del aumento del cáncer gástrico en la región peruana de Lambayeque

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  • Las autoridades sanitarias recomiendan que el agua se consuma hervida.

En la región Lambayeque existe una preocupación por la alta detección de casos de cáncer de estómago y cuello uterino que afecta a la población, informó a la Agencia Estatal Andina Marga López Contreras, responsable del Departamento de Atención al Servicio del Paciente del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas.

Agregó, que desde el 2011 en la región Lambayeque el cáncer es la segunda causa de muerte, constituyéndose en un problema de salud pública en esta zona del país.

“En el primer lugar está el cáncer de estómago para uno y otro sexo, seguido del de cuello uterino y en tercera ubicación el de mama para mujeres. Después viene el de próstata, el de piel y está remontando el cáncer de pulmón”, advirtió la especialista.

Recordó que el año pasado fallecieron en esta norteña región 141 varones por neoplasia maligna de próstata y 99 mujeres por cáncer del cuello uterino.

También 122 varones por neoplasia maligna de estómago y 82 mujeres; 73 de tumor maligno de mama en mujeres y 1 varón.

La funcionaria resaltó que esta es una enfermedad que se puede prevenir y que tiene mucho que ver con el saneamiento del agua, y esa es la recomendación para toda la población de Lambayeque que debe consumirla hervida y no directamente del caño.

“Si no está bien potabilizada tiene bacterias que están asociadas al cáncer gástrico como la Helicobacter pylori (bacteria que infecta el epitelio gástrico humano) y eso es importante que se sepa”, destacó.

Refirió que la población más afectada con algún tipo de cáncer es la que pertenece a la Población Económicamente Activa (PEA) a partir de los 25 a 45 años de edad. También existen en otros grupos.

Destacó, que el Plan Nacional Esperanza lo que busca es abordar este mal desde todos los puntos, es decir desde la promoción, prevención, diagnóstico temprano, tratamiento y todo el acompañamiento durante la enfermedad.

“Eso comprende hasta el manejo de las complicaciones finales de un paciente, la calidad de vida hasta el final. El Plan Esperanza cubre todo eso y al ciento por ciento”, enfatizó.

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