El pasado mes de junio se alcanzaron acuerdos históricos por valor de miles de millones de dólares entre las gestoras de servicios de abastecimiento de agua de Estados Unidos y los fabricantes de PFAS 3M, DuPont, Chemours y Corteva por la contaminación del agua potable. Aunque se trata de una vic...
El pasado mes de junio se alcanzaron acuerdos históricos por valor de miles de millones de dólares entre las gestoras de servicios de abastecimiento de agua de Estados Unidos y los fabricantes de PFAS 3M, DuPont, Chemours y Corteva por la contaminación del agua potable. Aunque se trata de una victoria significativa en la batalla para hacer frente a la presencia de estos contaminantes en el agua, el problema es aún mayor, según un análisis reciente publicado en The Guardian.
"Aunque más de mil millones de dólares es dinero real, se trata de algo mínimo en comparación con los costes en los que pueden incurrir las gestoras de servicios de abastecimiento para controlar, eliminar y deshacerse de estos contaminantes de acuerdo con la normativa federal prevista", declaró Tom Dobbins, Director General de la Asociación de Agencias Metropolitanas del Agua (AMWA) en reacción al acuerdo alcanzado con DuPont, Chemours y Corteva, destacando que las estimaciones indican que el coste del tratamiento para eliminar los PFAS en el agua potable puede rondar los 3.000-6.000 millones de dólares anuales en todo el país.
Los acuerdos alcanzados hasta ahora representan una primera oleada de demandas, ya que esos dos acuerdos incluyen unos 6.000 sistemas de abastecimiento de agua, y las gestoras de servicios de abastecimiento que no formaban parte de las demandas pueden reclamar parte del pago o demandar por su cuenta. Además, el acuerdo no incluye los pozos privados contaminados. Los fabricantes de PFAS también pueden tener que hacer frente a demandas por daños personales. Por otra parte, los estados de EE. UU. pueden demandar por la contaminación de recursos naturales como ríos y lagos. Los expertos calculan que la factura final de la industria por la contaminación con PFAS podría superar los 200.000 millones de dólares.
Actualmente, las mejores opciones para eliminar los PFAS del agua potable pueden ser el carbón activado granular y la ósmosis inversa; el coste de descontaminación no solo incluye la instalación de esos sistemas, sino también su funcionamiento, que puede costar millones cada año.
Kevin McKie, abogado del Environmental Litigation Group, que representó a una gestora de aguas en el caso 3M, dijo que el gobierno podría utilizar un impuesto especial sobre los PFAS para cubrir algunos de los costes.




