Bilbao reúne al sector del agua para abordar la transformación del saneamiento
Hoy 19 de noviembre, la Torre BAT de Bilbao se ha convertido en el epicentro del debate nacional sobre el futuro del saneamiento con la celebración de la jornada “El saneamiento en transición: estrategia y liderazgo para redefinir la gestión del agua”, organizada por el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia coincidiendo con el Día Mundial del Saneamiento. La cita reunió a representantes institucionales, expertos técnicos, directivos de grandes operadores y voces académicas en un momento que muchos definieron como “el más exigente en treinta años”.
La conducción del evento estuvo a cargo de Alejandro Maceira, fundador y director de iAgua, quien guio los debates y dio paso a los distintos bloques temáticos a lo largo de la mañana.
El nuevo marco europeo y la presión climática obligan al sector a replantear su modelo de gestión
Una apertura institucional que define el punto de partida
La inauguración corrió a cargo de Kepa Odriozola, presidente del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, y Asier López Etxebarria, director general de URA. Ambos coincidieron en que el saneamiento se encuentra en un punto de inflexión, condicionado por un nuevo marco regulador europeo mucho más exigente, la necesidad de modernizar infraestructuras concebidas hace décadas y el impacto creciente de los fenómenos climáticos extremos.
Odriozola subrayó el papel que Euskadi ha desempeñado históricamente en la mejora del saneamiento y alertó de la necesidad de mantener el ritmo inversor. López Etxebarria, por su parte, situó la Directiva TARU como una oportunidad para consolidar un modelo más eficiente y alineado con la protección de masas de agua y la recuperación de ecosistemas.
La nueva Directiva europea, analizada desde el territorio y la técnica
El primer bloque de la jornada estuvo dedicado a entender las implicaciones reales de la Directiva TARU y cómo su aplicación afectará a comunidades autónomas, operadores y administraciones locales.
Irene Morante, de la Dirección General del Agua del MITECO, expuso la hoja de ruta regulatoria de los próximos veinte años: nuevas obligaciones para aglomeraciones a partir de 1.000 habitantes equivalentes, incorporación de tratamientos terciarios y cuaternarios, neutralidad energética, vigilancia epidemiológica y gestión integrada de desbordamientos. La norma, explicó, marca un salto cualitativo que requerirá planificación, seguimiento y una coordinación administrativa inédita.
Sobre esa base, Elena Aspichueta, del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, ofreció una lectura técnica del articulado. Analizó los retos operativos de su aplicación y el papel que jugarán los futuros actos delegados y de ejecución en la definición de límites, metodologías y obligaciones concretas. El análisis dejó claro que el desafío no es solo normativo, sino también tecnológico y organizativo.
El primer bloque de la jornada estuvo dedicado a entender las implicaciones reales de la Directiva TARU
La mirada de los operadores estuvo representada por Jesús Maza, presidente de DAQUAS, quien recordó que España afronta la Directiva TARU con parte de la Directiva del 91 aún pendiente. Advirtió de que la transformación requerirá inversiones muy elevadas, especialmente en pequeñas y medianas poblaciones, y reclamó una gobernanza más sólida para acompañar la adaptación.
El bloque se cerró con la intervención de Natalia Alegría, directora del Aula del Agua de la UPV/EHU, que situó el foco en el talento. Subrayó que el éxito de la transición regulatoria dependerá de la capacidad de atraer nuevos perfiles especializados y de consolidar la conexión entre formación, investigación y práctica profesional. Presentó el Aula del Agua como ejemplo de colaboración entre universidad y operador para acelerar esa adaptación.
Visión directiva ante el desafío: economía, clima, digitalización y gobernanza
El segundo bloque reunió a seis directivos de referencia: Pedro María Barreiro (CABB), Mariano González (Canal de Isabel II), Vicente Fajardo (Global Omnium), Lucas Díaz (Aqualia), Raúl González (ACCIONA) y Josep-Xavier Pujol (Consorci d’Aigües de Tarragona). La conversación permitió trazar un retrato preciso de la tormenta perfecta a la que se enfrenta el sector.
Los participantes coincidieron en que los plazos de la Directiva TARU no son compatibles con los procedimientos administrativos actuales. Las evaluaciones ambientales, la obtención de suelo o los procesos de contratación prolongan proyectos esenciales durante años, lo que hace urgente repensar la tramitación de infraestructuras críticas.
Los líderes del agua coinciden en que la próxima década será decisiva para la financiación, la resiliencia y la digitalización del saneamiento
La sostenibilidad económica fue uno de los puntos más repetidos. Con un déficit estructural estimado en 5.700 millones de euros anuales, los directivos advirtieron que las tarifas actuales no reflejan ni los costes reales de operación ni las necesidades de renovación de activos. Reclamaron una actualización tarifaria técnicamente fundamentada y mayor apertura a fórmulas de financiación que combinen recursos públicos y privados.
La resiliencia climática ocupó un lugar central en el debate. Las vivencias recientes —desde la DANA en la Comunitat Valenciana hasta las lluvias persistentes en Madrid o la turbidez extrema en el Ebro— muestran que fenómenos antes excepcionales golpean hoy de forma recurrente. Se insistió en la necesidad de anticiparse mediante datos en tiempo real, modelización hidráulica, refuerzo de redes de pluviales, tanques de tormenta y almacenamientos estratégicos.
La digitalización fue descrita como el hilo conductor del futuro. El PERTE ha acelerado el despliegue de sensores, gemelos digitales, mantenimiento predictivo y contadores inteligentes, pero los líderes coincidieron en que el mayor desafío será explotar y mantener estas herramientas cuando finalice el programa. La transformación digital, afirmaron, es ya irreversible.
En sus reflexiones finales, los ponentes situaron en el centro los grandes vectores de futuro: talento, integración multisectorial, igualdad, seguridad hídrica, colaboración público-privada y participación social. El saneamiento, recordaron, no podrá avanzar sin abrir el sector a nuevas miradas y sin construir consenso social alrededor de las decisiones que habrá que tomar.
Un sector unido ante una transformación que ya está en marcha
La jornada dejó claro que el saneamiento entra en una década decisiva. El nuevo marco regulatorio, la presión climática, la necesidad de inversión y el salto digital configuran un escenario que exige una mirada más amplia y coordinada entre administraciones, operadores, universidades y ciudadanía.
Bilbao volvió a demostrarse como un espacio de referencia para impulsar este diálogo. La transición del saneamiento será técnica y normativa, sí, pero también cultural, económica e institucional. Y el camino, como señalaron muchos ponentes, ya ha comenzado.