Un informe que analiza la cuenca de captación de agua potable de Sídney durante el periodo 2019-2022 ha concluido que el cambio climático supone una amenaza para la calidad del agua potable de la ciudad en el futuro, informa The Guardian. El informe, elaborado por Eco Logical Australia y Restore ...
Un informe que analiza la cuenca de captación de agua potable de Sídney durante el periodo 2019-2022 ha concluido que el cambio climático supone una amenaza para la calidad del agua potable de la ciudad en el futuro, informa The Guardian.
El informe, elaborado por Eco Logical Australia y Restore Environmental Consultants para el ministerio responsable de la gestión del agua de Nueva Gales del Sur (NSW), se presentó recientemente en el Parlamento de NSW. En él se evalúa el estado de la cuenca en el contexto de las tendencias a largo plazo, así como las principales presiones y las respuestas necesarias.
Según el informe, los datos subrayan el papel clave del clima en el estado de la cuenca y sugieren que, a pesar de las buenas prácticas de gestión de usos del suelo y de la regulación de la contaminación, el buen estado de la cuenca no se mantendrá "a menos que se hagan también esfuerzos sustanciales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar los efectos del cambio climático".
Los datos subrayan el papel clave del clima en el estado de la cuenca
Se examinaron 18 indicadores del estado de la cuenca: en siete de ellos (ecosistema y calidad del agua bruta, incendios, macroinvertebrados, carga de nutrientes, erosión del suelo, caudal de aguas superficiales y humedales) la tendencia era al empeoramiento.
Las recomendaciones del informe abarcan aspectos relacionados con el cambio climático, la gestión de usos del suelo y el control de la contaminación, al tiempo que se reconoce que el clima es "el mayor impulsor del estado general de la cuenca". Aunque se reconoce que las respuestas al cambio climático requieren un esfuerzo global, las recomendaciones se centran en lo que puede lograrse dentro de la cuenca. Para minimizar el impacto de los fenómenos climáticos, propone elaborar un plan de mitigación de catástrofes que identifique, cartografíe y tenga en cuenta la resiliencia de las infraestructuras críticas de control y gestión del agua, y utilizar sondeos no gubernamentales para obtener información que permita un uso sostenible de las aguas subterráneas.
Se encontró que la ceniza y los escombros de los incendios forestales de los años 2019-20 afectaron a la calidad del agua, las comunidades ecológicas y los activos construidos, mientras que las fuertes lluvias que siguieron provocaron la erosión del suelo y desprendimientos de tierra. El análisis también concluyó que, aunque los efectos adversos de los fenómenos climáticos ya son observables, "no están claros los umbrales para evitar daños graves e irreversibles al estado de la cuenca debido a un clima cambiante".
La recomendación del informe de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero está en consonancia con el objetivo del Gobierno de Nueva Gales del Sur de lograr cero emisiones netas en 2050, según declaró la ministra responsable de la gestión del agua, Rose Jackson. “El impacto negativo del cambio climático es evidente, por eso el Gobierno de Nueva Gales del Sur ha tenido en cuenta los efectos del clima en la futura planificación hidrológica", señaló, y añadió que las barreras de seguridad existentes garantizan que "las fuentes de agua potable de Sídney sean de las mejor protegidas del mundo".




