Cambio Climático

El cambio climático y los servicios de aguas: adaptarse a las consecuencias

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EurEau ha publicado una nueva nota informativa sobre el impacto del cambio climático en el sector del agua europeo, y cómo adaptase a dichos cambios. El cambio climático afectará de forma significativa a los operadores de agua en muchos lugares de Europa, con sequías, olas de calor o tormentas má...

EurEau ha publicado una nueva nota informativa sobre el impacto del cambio climático en el sector del agua europeo, y cómo adaptase a dichos cambios. El cambio climático afectará de forma significativa a los operadores de agua en muchos lugares de Europa, con sequías, olas de calor o tormentas más frecuentes e intensas.

“Todos hemos de ser más proactivos y prepararnos para las consecuencias, cada vez mayores. Esto se hizo evidente con la sequía de la primavera y verano de 2018, que puso de manifiesto que el sector del agua ha de implicarse en la gestión de las crisis a nivel local, regional o nacional”. La respuesta del sector debe englobar tanto medidas de mitigación, es decir, reducir el impacto de los servicios de aguas, como de adaptación, para aumentar la resiliencia del sector.

En Europa, la tendencia general del cambio climático es hacia temperaturas más altas, con veranos más cálidos y secos, e inviernos más suaves y húmedos. Existe incertidumbre sobre los posibles cambios en parámetros como la recarga de acuíferos y el régimen fluvial en las cuencas hidrográficas en función de factores climáticos como la precipitación, la temperatura y la evaporación. La mayor variabilidad climática requiere análisis y seguimiento más precisos de las condiciones relacionadas con el clima que son pertinentes para los operadores para que puedan responder a las tendencias emergentes.

El sector del agua contribuye a la mitigación del cambio climático mediante una mayor eficiencia energética en sus procesos, generando energía a partir de fuentes renovables, y reduciendo su huella de carbono. Las depuradoras, antaño consideradas como grandes consumidoras de energía, son cada vez más una fuente de materiales reutilizables como agua regenerada, energía, calor y nutrientes. Debe mejorarse la producción de energía “verde” a partir de la digestión de lodos mediante la colaboración a nivel local (residuos sólidos, empresas energéticas, agricultores, viviendas) y eliminando obstáculos a la innovación.

A la hora de planificar medidas de mitigación, el sector de los servicios de agua tiene que tener en cuenta la “visión estratégica a largo plazo para una economía próspera, moderna, competitiva y neutra desde el punto de vista del clima de aquí a 2050” de la UE. El objetivo clave de la estrategia, la neutralidad climática, muestra la magnitud del reto.

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