El Govern de Cataluña ha declarado este jueves oficialmente el estado de emergencia por sequía en Barcelona y su área metropolitana y en Girona y su entorno. Así lo han anunciado el presidente Pere Aragonès y el conseller de Acción Climática, David Mascort, en rueda de prensa tras la reunión extraordinaria de la Comisión Interdepartamental de la Sequía. Tras constatar la alarmante situación de los embalses de la región, que han bajado de los 100 hectómetros cúbicos, el umbral para entrar en emergencia, se ha decidido declarar la emergencia en el sistema Ter-Llobregat, que afecta a 202 municipios que estaban en preemergencia, adhiriéndose a otros 37 que ya la tenían declarada. Pere Aragonès ha transmitido un mensaje de tranquilidad, asegurando que Cataluña superará la grave sequía actual gracias a "la colaboración, el esfuerzo compartido, la planificación y las inversiones estratégicas". Asimismo, el president destacó las acciones previas del gobierno y la importancia de la participación ciudadana y del sector agrícola e industrial en el ahorro y uso eficiente del agua. Además, resaltó el rol de la expansión del uso de agua regenerada, que ahora representa más del 55% del suministro doméstico, y anunció planes para aumentar la producción de agua desalinizada y regenerada. También agradeció la cooperación de los ayuntamientos en la modernización de las infraestructuras hídricas y enfatizó la necesidad de una mayor colaboración con el gobierno central para implementar medidas rápidamente. Entre las medidas más destacadas, se encuentra la restricción en el llenado de piscinas en hoteles, campings y parques acuáticos. Estas instalaciones solo podrán usar agua de mar para llenar total o parcialmente sus piscinas, siempre y cuando no se conecten a las redes de abastecimiento ni saneamiento. Esta medida busca preservar el agua dulce para el consumo humano ante el descenso crítico de las reservas en los embalses del sistema Ter-Llobregat, que han caído por debajo de los 100 hectómetros cúbicos. Otro golpe para el turismo es la prohibición del uso de duchas en las playas, una medida que ya fue aplicada el verano pasado por algunos municipios como Sitges, mientras que otros optaron por mantenerlas en funcionamiento. Este verano, sin embargo, la restricción será generalizada en las áreas afectadas por la emergencia. La industria hotelera anticipa un impacto negativo, con la posibilidad de que los turistas opten por destinos alternativos que ofrezcan acceso garantizado a piscinas. Ante esta preocupante perspectiva, la vicepresidenta de la Generalitat, Laura Vilagrà, ha asegurado que "el agua potable no faltará", incluso si esto implica recurrir a medidas nunca antes utilizadas en Cataluña. Vilagrà ha descartado cortes de suministro a infraestructuras hoteleras, aunque la sequía persista. Además de las restricciones en el uso recreativo del agua, la fase 1 de emergencia limita el consumo a 200 litros por habitante y día. Se prohíbe el riego de árboles y jardines botánicos, salvo para garantizar su supervivencia, y se restringe el llenado de piscinas y el uso de duchas en gimnasios y centros deportivos. Estas medidas sin precedentes buscan mitigar los efectos de una de las peores sequías registradas en Cataluña, mientras se insta a la población y a los sectores afectados a adoptar un consumo responsable de agua. La situación pone de relieve la necesidad urgente de adoptar estrategias a largo plazo para la gestión sostenible del agua frente al cambio climático y eventos meteorológicos extremos. La cifra asciende a 239 municipios Tras la declaración de este jueves, los municipios que se encuentran en estado de emergencia por sequía se reparten por las cuatro provincias catalanas. De este modo, en Barcelona son 163 localidades, en Girona 63, en Lleida 11 y en Tarragona 2. En cuanto a su distribución por sistemas de abastecimiento, 202 pertenecen al sistema Ter-Llobregat. Otros 22 se localizan en la zona del acuífero Fluvià-Muga, 12 corresponden al embalse de Darnius-Boadella en Girona, 2 al de Riudecanyes en Tarragona y, Vallirana, que se abastece de la unidad Anoia-Gaià en Barcelona, ha solicitado de manera unilateral entrar en estado de emergencia. Por otro lado, la unidad gestionada por el Consorci d'Aigües de Tarragona (CAT) ha mejorado su situación, pasando de un escenario de alerta a uno de prealerta gracias a la recuperación del embalse de Mequinenza, situado en Zaragoza. La Generalitat ha comunicado que las demás unidades permanecerán sin alteraciones en su estatus actual.
El Govern de Cataluña ha declarado este jueves oficialmente el estado de emergencia por sequía en Barcelona y su área metropolitana y en Girona y su entorno. Así lo han anunciado el presidente Pere Aragonès y el conseller de Acción Climática, David Mascort, en rueda de prensa tras la reunión extraordinaria de la Comisión Interdepartamental de la Sequía. Tras constatar la alarmante situación de los embalses de la región, que han bajado de los 100 hectómetros cúbicos, el umbral para entrar en emergencia, se ha decidido declarar la emergencia en el sistema Ter-Llobregat, que afecta a 202 municipios que estaban en preemergencia, adhiriéndose a otros 37 que ya la tenían declarada.
Pere Aragonès ha transmitido un mensaje de tranquilidad, asegurando que Cataluña superará la grave sequía actual gracias a "la colaboración, el esfuerzo compartido, la planificación y las inversiones estratégicas". Asimismo, el president destacó las acciones previas del gobierno y la importancia de la participación ciudadana y del sector agrícola e industrial en el ahorro y uso eficiente del agua. Además, resaltó el rol de la expansión del uso de agua regenerada, que ahora representa más del 55% del suministro doméstico, y anunció planes para aumentar la producción de agua desalinizada y regenerada. También agradeció la cooperación de los ayuntamientos en la modernización de las infraestructuras hídricas y enfatizó la necesidad de una mayor colaboración con el gobierno central para implementar medidas rápidamente.
Entre las medidas más destacadas, se encuentra la restricción en el llenado de piscinas en hoteles, campings y parques acuáticos. Estas instalaciones solo podrán usar agua de mar para llenar total o parcialmente sus piscinas, siempre y cuando no se conecten a las redes de abastecimiento ni saneamiento. Esta medida busca preservar el agua dulce para el consumo humano ante el descenso crítico de las reservas en los embalses del sistema Ter-Llobregat, que han caído por debajo de los 100 hectómetros cúbicos.
Otro golpe para el turismo es la prohibición del uso de duchas en las playas, una medida que ya fue aplicada el verano pasado por algunos municipios como Sitges, mientras que otros optaron por mantenerlas en funcionamiento. Este verano, sin embargo, la restricción será generalizada en las áreas afectadas por la emergencia.
La industria hotelera anticipa un impacto negativo, con la posibilidad de que los turistas opten por destinos alternativos que ofrezcan acceso garantizado a piscinas. Ante esta preocupante perspectiva, la vicepresidenta de la Generalitat, Laura Vilagrà, ha asegurado que "el agua potable no faltará", incluso si esto implica recurrir a medidas nunca antes utilizadas en Cataluña. Vilagrà ha descartado cortes de suministro a infraestructuras hoteleras, aunque la sequía persista.
Además de las restricciones en el uso recreativo del agua, la fase 1 de emergencia limita el consumo a 200 litros por habitante y día. Se prohíbe el riego de árboles y jardines botánicos, salvo para garantizar su supervivencia, y se restringe el llenado de piscinas y el uso de duchas en gimnasios y centros deportivos.
Estas medidas sin precedentes buscan mitigar los efectos de una de las peores sequías registradas en Cataluña, mientras se insta a la población y a los sectores afectados a adoptar un consumo responsable de agua. La situación pone de relieve la necesidad urgente de adoptar estrategias a largo plazo para la gestión sostenible del agua frente al cambio climático y eventos meteorológicos extremos.
La cifra asciende a 239 municipios
Tras la declaración de este jueves, los municipios que se encuentran en estado de emergencia por sequía se reparten por las cuatro provincias catalanas. De este modo, en Barcelona son 163 localidades, en Girona 63, en Lleida 11 y en Tarragona 2.
En cuanto a su distribución por sistemas de abastecimiento, 202 pertenecen al sistema Ter-Llobregat. Otros 22 se localizan en la zona del acuífero Fluvià-Muga, 12 corresponden al embalse de Darnius-Boadella en Girona, 2 al de Riudecanyes en Tarragona y, Vallirana, que se abastece de la unidad Anoia-Gaià en Barcelona, ha solicitado de manera unilateral entrar en estado de emergencia.
Por otro lado, la unidad gestionada por el Consorci d'Aigües de Tarragona (CAT) ha mejorado su situación, pasando de un escenario de alerta a uno de prealerta gracias a la recuperación del embalse de Mequinenza, situado en Zaragoza. La Generalitat ha comunicado que las demás unidades permanecerán sin alteraciones en su estatus actual.




