Tras la declaración del estado de preemergencia por sequía (excepcionalidad agravada) en las 202 localidades que se abastecen del sistema Ter-Llobregat, David Mascort, conseller d'Acció Climàtica, Alimentació i Agenda Rural, afirmó en la rueda de prensa que el Puerto de Barcelona está adaptando sus instalaciones para poder recibir barcos con agua si fuera necesario. La procedencia de este suministro extraordinario de agua podría ser de zonas como Tarragona, Murcia o Marsella. Asimismo, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, confirmó ayer en una entrevista en TV3 y Catalunya Radio que el Govern debe prever todos los escenarios y que están “preparados” para esta excepcional posibilidad, según informa Europa Press. Esta declaración de preemergencia, un escenario no recogido en el Plan de Sequera, incluye la aplicación de medidas de adaptación para tratar de no alcanzar la declaración efectiva de emergencia. Entre las medidas consensuadas, destacan la reducción del consumo máximo a 210 litros por habitante y día y la restricción para llenar piscinas privadas, así como limitaciones en el riego de césped, limpieza de calles con agua potable o el llenado de fuentes.
Tras la declaración del estado de preemergencia por sequía (excepcionalidad agravada) en las 202 localidades que se abastecen del sistema Ter-Llobregat, David Mascort, conseller d'Acció Climàtica, Alimentació i Agenda Rural, afirmó en la rueda de prensa que el Puerto de Barcelona está adaptando sus instalaciones para poder recibir barcos con agua si fuera necesario. La procedencia de este suministro extraordinario de agua podría ser de zonas como Tarragona, Murcia o Marsella.
Asimismo, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, confirmó ayer en una entrevista en TV3 y Catalunya Radio que el Govern debe prever todos los escenarios y que están “preparados” para esta excepcional posibilidad, según informa Europa Press.
Esta declaración de preemergencia, un escenario no recogido en el Plan de Sequera, incluye la aplicación de medidas de adaptación para tratar de no alcanzar la declaración efectiva de emergencia. Entre las medidas consensuadas, destacan la reducción del consumo máximo a 210 litros por habitante y día y la restricción para llenar piscinas privadas, así como limitaciones en el riego de césped, limpieza de calles con agua potable o el llenado de fuentes.




