CK Infrastructure Holdings (CKI), con sede en Hong Kong, ha surgido como una de las principales candidatas para adquirir Thames Water si la mayor empresa de agua del Reino Unido es puesta bajo un Régimen de Administración Especial (SAR, por sus siglas en inglés), según informó The Times. CKI ha manifestado su disposición a aceptar sanciones medioambientales más severas, una postura que contrasta con la de los acreedores de clase A de Thames Water, quienes consideran que dicho régimen de multas es financieramente inviable.
El gobierno británico ha designado a FTI Consulting para elaborar planes de contingencia en caso de que Thames Water colapse bajo crecientes pérdidas y deudas, lo que podría activar el SAR. Mientras tanto, la compañía busca alrededor de 5.000 millones de libras de financiación de los tenedores de bonos sénior para evitar la nacionalización. En julio, Thames Water afirmó que contaba con fondos suficientes para operar durante un año, aunque advirtió que serían necesarias modificaciones regulatorias para cerrar cualquier acuerdo.
Activistas, incluidos grupos medioambientales, han instado a que no se realice una venta inmediata después de un SAR, abogando en su lugar por la propiedad pública. River Action advirtió de una “profunda traición” si se perdonan las deudas solo para transferir la compañía a manos privadas extranjeras, pidiendo un reinicio que priorice el beneficio público sobre el privado.
Thames Water presta servicio a unos 16 millones de clientes en Londres y el sureste de Inglaterra, y arrastra aproximadamente 17.700 millones de libras en deudas netas. La empresa ha enfrentado fuertes críticas, incluida una multa récord de 104 millones de libras en mayo por infracciones medioambientales relacionadas con vertidos de aguas residuales.
CKI, que ya posee importantes activos de infraestructura en el Reino Unido, como UK Power Networks, presentó anteriormente una oferta por Thames Water este año, pero fue apartada cuando la firma de inversión estadounidense KKR fue seleccionada como candidata preferente, en un acuerdo que posteriormente se vino abajo. Aunque algunos parlamentarios han expresado su preocupación por los vínculos parciales de CKI con inversiones estatales chinas, se informa que los ministros confían en su historial operativo.
Fuentes gubernamentales señalan que la opción del SAR es vista como políticamente viable ante la ausencia de un plan de rescate creíble por parte de los acreedores.