El Consejo de la Unión Europea ha adoptado formalmente una directiva que actualiza y amplía la lista de contaminantes que afectan a las aguas superficiales y subterráneas, reforzando el enfoque de la UE para la protección de la calidad del agua. La medida modifica tres leyes clave: la Directiva Marco del Agua, la Directiva sobre Aguas Subterráneas y la Directiva sobre Normas de Calidad Ambiental, adaptándolas a los últimos avances científicos.
Con el nuevo marco, el catálogo de contaminantes a nivel europeo se amplía para abarcar un mayor número de sustancias, entre ellas medicamentos, pesticidas, bisfenoles y las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS). Por primera vez, la legislación también introduce disposiciones para evaluar el riesgo acumulativo derivado de combinaciones de sustancias.
Los valores límite ambientales de varios contaminantes ya regulados en la UE se endurecerán. Al mismo tiempo, los microplásticos y los indicadores de resistencia a los antimicrobianos se incorporan a las listas europeas de vigilancia, lo que permitirá a las autoridades detectar mejor los contaminantes emergentes y orientar futuras revisiones normativas.
Al referirse al acuerdo, Maria Panayiotou, ministra de Agricultura, Desarrollo Rural y Medio Ambiente de la República de Chipre, señaló: “El agua es una prioridad absoluta de la Presidencia chipriota, y proteger su calidad es tan vital como garantizar su cantidad. Al establecer normas de calidad más estrictas para nuestros ríos, lagos y aguas subterráneas, no solo protegemos la resiliencia de nuestros ecosistemas, sino que también garantizamos el acceso al agua potable limpia y salvaguardamos la salud de la ciudadanía de la UE en la actualidad y para las generaciones venideras.”.
La directiva también refuerza las obligaciones de seguimiento y notificación de los Estados miembros. Entre las nuevas herramientas figuran la monitorización basada en efectos de las aguas superficiales para comprender el impacto de las combinaciones de sustancias químicas, así como el posible uso de tecnologías de teledetección y observación de la Tierra. Los países deberán informar de manera coherente sobre parámetros biológicos y químicos, así como sobre el estado general de las masas de agua.
Tras la aprobación por parte del Consejo, se espera que el Parlamento Europeo vote sobre la directiva a finales de marzo. Los Estados miembros tendrán hasta 2039 para cumplir las nuevas normas, con un plazo adelantado a 2033 para las sustancias sujetas a límites más estrictos en las aguas superficiales.