España necesita invertir 104.000 M€ en 10 años para protegerse frente a sequías e inundaciones
España entra en un ciclo en el que la gestión del agua ya no puede abordarse únicamente como un asunto sectorial, sino como una política estructural con impacto directo en la economía, la seguridad y la estabilidad territorial. Con esta premisa se celebró en Madrid la jornada “Agua y Futuro: Hoja de Ruta para España”, organizada por SEOPAN y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), en la que la ingeniería TYPSA presentó el informe “Estrategia e inversiones para la eficiencia y resiliencia hídrica en España”.
El documento cuantifica en 103.824 millones de euros la inversión necesaria durante los próximos diez años para garantizar un suministro fiable y reducir la exposición del país a un régimen hidrológico marcado por la sequía recurrente, la irregularidad y el aumento de los eventos extremos.
La inauguración del encuentro corrió a cargo del presidente de CEOE, Antonio Garamendi, quien subrayó el papel que juega el agua en la competitividad española, especialmente en sectores clave como la agricultura, la industria alimentaria, el turismo o las nuevas cadenas de valor vinculadas a la transición energética. A continuación, el presidente de SEOPAN, Julián Núñez, recordó como episodios recientes, como la DANA de 2024, han puesto a prueba la capacidad de respuesta del país y evidencian la necesidad de actuar con mayor anticipación. La climatóloga María José Polo, catedrática de la Universidad de Córdoba, explicó cómo la tendencia hacia menores aportaciones y mayor variabilidad en los recursos incrementa la vulnerabilidad del sistema.
España entra en un ciclo en el que la gestión del agua ya no puede abordarse únicamente como un asunto sectorial, sino como una política estructural
Un informe que redefine las necesidades de inversión en agua
La presentación técnica del informe estuvo a cargo de Miguel Mondría y Manuel Menéndez, en representación de TYPSA. Ambos explicaron que la mayor parte de los 84.644 millones de euros destinados a atender las demandas de agua deberán invertirse en modernizar el ciclo urbano —renovación de redes, saneamiento, depuración y refuerzo del abastecimiento— y en ampliar la capacidad de desalación y reutilización, especialmente relevante en las cuencas mediterráneas, donde la presión climática será más intensa.
Se destacó también la baja ejecución histórica de los planes hidrológicos, por debajo del 30%, y la ausencia de un marco financiero estable
El informe también otorga un papel central a la digitalización del ciclo, con inversiones en monitorización avanzada, inteligencia artificial y sistemas capaces de anticipar riesgos y optimizar la operación. Además, dedica 4.112 millones al cumplimiento de objetivos ambientales en el Dominio Público Hidráulico y plantea un paquete adicional de 7.647 millones para actuaciones asociadas a un eventual Acuerdo Nacional del Agua, que incluye nuevas evaluaciones de regulación, modernización de presas y mejoras normativas.
La segunda parte del estudio se centra en la exposición del país a las inundaciones, que afectan a 2,7 millones de personas, de las cuales más de 473.000 residen en zonas de riesgo alto. Para reducir esta vulnerabilidad, se identifican 19.180 millones de euros que deberán destinarse a drenaje urbano, restauración de cauces, infraestructuras verdes y, de forma destacada, a la adecuación y modernización del parque de presas, que requiere inversiones superiores a 4.600 millones para adaptarse a los estándares actuales.
Durante la presentación se destacó también la baja ejecución histórica de los planes hidrológicos, por debajo del 30%, y la ausencia de un marco financiero estable, lo que dificulta la planificación a largo plazo.
La mesa redonda: una visión plural para construir resiliencia
Tras la presentación del informe tuvo lugar la mesa “De la escasez a la resiliencia: problemas y soluciones”, moderada por Alejandro Maceira, fundador y director de iAgua. En ella participaron Mª Carmen García Panadero (AEDyR), Mariano González (DAQUAS), Pedro Parias (FENACORE), Carlos Granell (SPANCOLD) y Julián Núñez (SEOPAN), en un debate que permitió contrastar enfoques técnicos, operativos y estratégicos.
El debate convergió en un diagnóstico común: España necesita una visión más integrada del ciclo del agua
La representación del ámbito de la desalación y la reutilización subrayó que estas tecnologías ya forman parte del núcleo de la seguridad hídrica española, aunque su despliegue sigue condicionado por barreras regulatorias y económicas. Desde el agua urbana se puso de relieve que las ciudades operan bajo un escenario climático más exigente que demanda redes renovadas y mayor capacidad de respuesta ante episodios extremos. El sector del regadío señaló que su sostenibilidad futura dependerá de acelerar la tecnificación y el uso eficiente del recurso. SPANCOLD destacó el papel crítico de la seguridad de presas en un contexto de mayor volatilidad hidrológica y recordó la necesidad de modernizar infraestructuras que en muchos casos superan varias décadas de servicio. Desde SEOPAN se insistió en que la ejecución de inversiones estratégicas requiere un marco financiero estable y modelos de colaboración público-privada capaces de acortar plazos y asegurar continuidad.
A pesar de los distintos perfiles presentes en la mesa, el debate convergió en un diagnóstico común: España necesita una visión más integrada del ciclo del agua, en la que la educación, la economía circular, la estabilidad financiera, la cooperación entre administraciones, la colaboración público-privada y la adaptación al cambio climático actúen como pilares de un mismo sistema. La resiliencia, coincidieron los participantes, no depende de una solución aislada, sino de la capacidad de articular todas estas piezas en una estrategia coherente.
Clausura: un informe diseñado para orientar decisiones
La jornada fue clausurada por la Directora General del Agua, Mª Dolores Pascual, quien destacó la utilidad del informe como herramienta de apoyo a la planificación y remarcó el valor de espacios de diálogo que contribuyen a abordar con rigor los desafíos que tiene por delante la gestión del agua en España.