Inversión, regulación y cambio climático: la visión de los CEOs en el Spain Smart Water Summit
El pasado jueves 25 de septiembre, en el marco del Spain Smart Water Summit, tuvo lugar una de las sesiones más esperadas: la mesa redonda de CEOs bajo el lema “Liderar la transformación desde la alta dirección”. Durante una hora y media, ejecutivos de utilities españolas debatieron, bajo la moderación de Alejandro Maceira, director y fundador de iAgua y Smart Water Magazine, sobre los retos estratégicos de un sector esencial y cada vez más tensionado por la regulación, el cambio climático y la necesidad de inversión. Participaron Mariano González (Canal de Isabel II), Pedro María Barreiro (Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia), Santiago Lafuente (Aqualia), Manuel Romero Ortiz (EMASESA), Vicente Fajardo (Global Omnium) y Ángel Fernández (Gestagua / SAUR Spain).
La conversación, estructurada en torno a grandes bloques —la evaluación del sector, la regulación, el cambio climático, las inversiones estratégicas y el liderazgo de futuro— dejó clara la complejidad de los desafíos que afronta el sector del agua en España: una regulación cada vez más exigente, infraestructuras que requieren renovación urgente, un cambio climático que obliga a redoblar la resiliencia y la necesidad de atraer talento y financiación. Sin embargo, también evidenció la solidez técnica, la capacidad de innovación y el compromiso de los principales operadores. La clave, según coincidieron todos, pasa por reforzar la confianza ciudadana y lograr que el agua ocupe el lugar que merece en la agenda política y social.
El estado del sector: calidad, retos y confianza social
La sesión arrancó con un balance general sobre la situación del ciclo urbano del agua en España. Todos coincidieron en señalar que el país cuenta con un nivel de calidad y cobertura muy alto, equiparable a los referentes europeos. Mariano González destacó que España es un “referente desde el punto de vista empresarial”, aunque advirtió que los retos más inmediatos se concentran en la depuración y la gestión de alcantarillado, además de la incertidumbre regulatoria y climática.
El balance general sobre la situación del ciclo urbano del agua en España es un nivel de calidad y cobertura muy alto, equiparable a los referentes europeos
Desde Bilbao, Pedro María Barreiro coincidió en subrayar el alto nivel técnico y de conocimiento, pero alertó sobre “la incertidumbre del déficit de inversiones” para mantener esa posición de liderazgo. Una preocupación compartida por Santiago Lafuente, quien defendió que el servicio en España es de calidad, pero criticó las trabas del modelo tarifario que dificultan atraer inversión.
Por su parte, Manuel Romero Ortiz incidió en la necesidad de reforzar la concienciación ciudadana: “No podemos tener un futuro con infraestructuras antiguas, tenemos que avanzar”. Una visión complementada por Vicente Fajardo, que señaló la complejidad de la gobernanza y la proliferación normativa, a la vez que urgió a mejorar la comunicación con los ciudadanos. Finalmente, Ángel Fernández cerró este bloque insistiendo en la necesidad de acometer inversiones para garantizar el suministro futuro y en que la digitalización no puede ser puntual, sino continua.
Regulación y Directiva TARU: un salto en inversión y planificación
El segundo bloque giró en torno a la nueva Directiva de Aguas Residuales Urbanas (TARU), que marca estándares más exigentes y obliga a un esfuerzo inversor sin precedentes. Ángel Fernández reconoció que los plazos son asumibles, pero planteó la sostenibilidad económica como la gran incógnita, especialmente en relación con las tarifas.
Vicente Fajardo recordó que aún hay lugares donde no se cumplen los plazos de la directiva de 1991 y que los costes operativos y de inversión crecerán notablemente. Subrayó también la importancia de atraer nuevo talento para hacer frente a los desafíos. Manuel Romero Ortiz coincidió en que los estándares de la TARU son muy elevados y que todavía persisten problemas de saneamiento heredados de la normativa anterior.
Desde Aqualia, Santiago Lafuente reclamó acompañar la regulación con soluciones financieras y puso en valor la apuesta de su compañía por servicios con cero emisiones y tecnologías de bajo consumo energético en pequeños municipios. Pedro María Barreiro se detuvo en los requisitos técnicos: las nuevas exigencias obligarán a modificaciones profundas en plantas ya existentes, “casi como construir instalaciones nuevas”, con el consiguiente impacto tarifario.
Finalmente, Mariano González introdujo la cuestión del crecimiento poblacional y de la responsabilidad ampliada del productor, señalando que será necesario negociar con el enfoque de “el que contamina paga” con sectores como el farmacéutico y el cosmético. “La TARU ha venido para quedarse y hay que poner el máximo empeño”, resumió.
Cambio climático y resiliencia: entre la sequía y la inundación
Uno de los momentos más intensos de la sesión llegó al abordar la crisis climática y los episodios extremos recientes, como la DANA en Valencia. Vicente Fajardo compartió la experiencia de gestionar una tragedia que afectó a 103 municipios y que puso de manifiesto la falta de información en tiempo real, sobre todo en alcantarillado. Valoró la respuesta coordinada, aunque lamentó la falta de llegada de fondos prometidos.
La respuesta del sector a la tragedia de la DANA puso de relieve su compromiso solidario y la dificultad de actuar sin información en tiempo real
Ángel Fernández destacó la movilización de equipos durante la emergencia y abrió el debate sobre la necesidad de replantear la ordenación del territorio y el papel de las presas. Desde Sevilla, Manuel Romero Ortiz señaló que, además de la sequía, su ciudad afronta problemas graves de inundaciones, por lo que están ampliando colectores como parte de su plan de saneamiento.
Santiago Lafuente puso en valor la capacidad organizativa del sector frente a emergencias, pero admitió que se ha hecho poco para mitigar los efectos del cambio climático. Abogó por un plan de coordinación de emergencias. Pedro María Barreiro, en cambio, remarcó que los sistemas son ahora mucho más inteligentes, capaces de anticipar episodios de lluvias intensas, aunque planteó hasta dónde está dispuesto el sector a invertir en infraestructuras que quizás nunca se utilicen.
Por último, Mariano González defendió la necesidad de nuevas infraestructuras, como tanques de tormenta. Recalcó que estos proyectos requieren “inversiones millonarias” y, sobre todo, explicaciones claras a la ciudadanía para ganar su apoyo.
Inversiones estratégicas: más allá del PERTE
El debate sobre la inversión se centró en distinguir lo coyuntural del PERTE de digitalización de lo estructural a largo plazo. Mariano González afirmó que la actualización de tarifas en Canal de Isabel II permitirá acometer inversiones, a la vez que se mantiene un coste por debajo de la media.
Pedro María Barreiro explicó que el Consorcio de Bilbao carece de deuda y financia sus actividades con recursos propios, y destacó el valor del PERTE como una oportunidad que ha impulsado actuaciones relevantes para el sector. Santiago Lafuente comentó las dificultades de las administraciones provinciales para licitar, lo que limita el alcance real de los fondos, especialmente en pequeños municipios.
Desde EMASESA, Manuel Romero Ortiz defendió el impacto positivo de los PERTES, aunque notó lo ajustado de los plazos. Por otra parte, insistió en la importancia de que el agua esté en la agenda política, pero no en la confrontación política. Vicente Fajardo apuntó que existe capacidad técnica suficiente, pero falta financiación y, sobre todo, un cambio cultural que saque al agua de la confrontación. Ángel Fernández, finalmente, consideró que el PERTE “ha sido bonito, pero es poco” y llamó a la unidad sectorial para garantizar servicios sostenibles en el tiempo, desvinculando la tarifa del ciclo político.
Liderazgo y visión de futuro: el legado de los CEOs
En el bloque final, los directivos compartieron su visión de futuro y los hitos estratégicos que marcarán la próxima década. Ángel Fernández abrió con un mensaje claro: superar el déficit de inversión requiere aunar fuerzas y situar el agua en la agenda política. Vicente Fajardo puso el acento en el cambio cultural interno, la atracción y retención de talento y la comunicación con los ciudadanos, a los que definió como la “gran asignatura pendiente”.
Manuel Romero Ortiz insistió también en la necesidad de mejorar la comunicación para concienciar sobre el valor del servicio. Santiago Lafuente señaló que uno de los grandes retos es retener el talento y preparar a los equipos actuales para trabajar en un entorno marcado por la digitalización y la inteligencia artificial. Defendió que la TARU, lejos de ser solo una obligación, puede convertirse en una oportunidad para aumentar la actividad económica y contribuir a la lucha contra el cambio climático.
Con un enfoque más pragmático, Pedro María Barreiro afirmó que con una ligera subida tarifaria “de 2 céntimos por 5 litros de agua” se resolverían muchos de los problemas estructurales. Mariano González, por su parte, cerró con un recordatorio del papel esencial del sector: “La actividad económica del país depende de que nosotros demos un buen servicio. Legitimar el sector es necesario, y eso solo lo podemos hacer abriendo las puertas a otros sectores”.