Un reciente estudio publicado en Nature Communications ha puesto de relieve la creciente preocupación sobre las emisiones de metano (CH4) provenientes de los lagos termokarst del Tíbet. La investigación, liderada por un equipo de científicos chinos, destaca que la contribución de estos cuerpos de agua al cambio climático ha sido gravemente subestimada, especialmente durante el período de deshielo del lago. El trabajo, que combina observaciones de campo con modelos de aprendizaje automático, estima que las emisiones actuales de metano de los lagos termokarst en la meseta tibetana alcanzan 65.5 ± 10.0 Gg C de CH4 al año. Lo preocupante es que estas cifras podrían aumentar entre 1.1 y 1.2 veces hacia el año 2100 debido a la pérdida de hielo y la expansión de estos lagos. Lagos termokarst: una bomba de tiempo climática Los lagos termokarst son cuerpos de agua formados por el derretimiento del permafrost, que se caracteriza por almacenar grandes cantidades de carbono orgánico en el suelo congelado. Cuando el permafrost se derrite, el material orgánico se descompone y libera metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono. Este hallazgo sugiere que el calentamiento global está desencadenando un circuito de retroalimentación peligrosa, donde el deshielo del permafrost libera más gases de efecto invernadero, contribuyendo aún más al calentamiento El estudio destaca que, aunque los lagos termokarst solo cubren el 0.2% de la región de permafrost en el Tíbet, sus emisiones de metano compensan aproximadamente el 6.4% del sumidero de carbono de los pastizales alpinos de la meseta. Este hallazgo sugiere que el calentamiento global está desencadenando un circuito de retroalimentación peligrosa, donde el deshielo del permafrost libera más gases de efecto invernadero, contribuyendo aún más al calentamiento. Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación llevó a cabo un extenso trabajo de campo en 56 lagos termokarst durante los períodos de hielo (marzo-abril de 2023) y combinó estos datos con mediciones previas de 162 lagos adicionales durante los períodos sin hielo (2019-2021). Los investigadores perforaron el hielo de los lagos para recolectar muestras de agua y analizar la concentración de metano atrapado en burbujas de hielo y en la columna de agua. a) Distribución de los 56 lagos termokársticos monitoreados durante el período cubierto de hielo (este estudio) y de 162 lagos termokársticos durante el período libre de hielo. b–e) Las imágenes muestran observaciones de campo durante los períodos cubiertos de hielo, de marzo a abril. f) Frecuencia de densidad de las concentraciones de CH₄ disuelto y su comparación entre el período cubierto de hielo y el período libre de hielo. g) Relación de las concentraciones de CH₄ disuelto entre los períodos cubierto de hielo y libre de hielo según los tipos de vegetación: pradera pantanosa alpina (ASM), pradera alpina (AM), estepa alpina (AS) y desierto alpino (AD). Mu, C., Lei, P., Mu, M. et al. Methane emissions from thermokarst lakes must emphasize the ice-melting impact on the Tibetan Plateau. Nat Commun 16, 2404 (2025). https://doi.org/10.1038/s41467-025-57745-2 Además, el estudio evaluó los patrones de emisión de metano en distintas condiciones ambientales, como las variaciones en la vegetación circundante y la profundidad del lago. Posteriormente, los datos recopilados fueron combinados con modelos de aprendizaje automático para predecir el impacto del deshielo en las emisiones futuras de metano. Hallazgos clave: más metano de lo esperado Uno de los principales descubrimientos del estudio es que la liberación de metano durante el período de deshielo del lago ha sido subestimada en investigaciones previas. Se calcula que en esta fase se liberan 11.2 ± 1.6 Gg C de CH4, lo que representa entre un 13.5% y un 20.7% de las emisiones anuales totales de estos lagos. Asimismo, la investigación muestra que el proceso de producción de metano en estos lagos varía según la temporada. Durante el invierno, el metano se acumula bajo el hielo, mientras que en el deshielo, se libera rápidamente a la atmósfera. De hecho, las concentraciones de metano en el agua pueden ser hasta 100 veces más altas en invierno que en verano. Otro hallazgo importante es que el tipo de vegetación que rodea a los lagos influye en la cantidad de metano emitido. Los lagos situados en praderas alpinas y humedales emiten más metano que aquellos en zonas áridas, debido a la mayor cantidad de materia orgánica disponible para la producción de este gas. Proyecciones alarmantes para el 2100 El estudio proyecta que, debido a la expansión de los lagos termokarst y la reducción del período de cobertura de hielo, las emisiones de metano podrían incrementarse en más de un 90% hacia el año 2100. Este aumento dependerá de la trayectoria de emisiones de gases de efecto invernadero globales. Bajo un escenario de bajas emisiones (SSP1-2.6), se espera que las emisiones de metano de estos lagos alcancen 116.7 Gg C al año para mediados de siglo. Sin embargo, en un escenario de altas emisiones (SSP5-8.5), esta cifra podría dispararse hasta 143.8 Gg C anuales. Además, la pérdida de hielo en los lagos no solo afectará la emisión de metano, sino que también puede alterar la dinámica de los ecosistemas locales, afectando la biodiversidad y los recursos hídricos en la región. Los autores del estudio enfatizan que estos hallazgos tienen implicaciones significativas para la comprensión de la retroalimentación del carbono en el sistema climático global. Hasta ahora, los modelos climáticos no han incorporado de manera adecuada las emisiones de metano de los lagos termokarst, lo que podría llevar a una subestimación de las futuras tasas de calentamiento global. El estudio sugiere que es fundamental mejorar la vigilancia del permafrost y los lagos termokarst a través de técnicas avanzadas de teledetección y mediciones in situ. También insta a la comunidad científica a incluir estos datos en los modelos de predicción climática para mejorar las proyecciones futuras.
Un reciente estudio publicado en Nature Communications ha puesto de relieve la creciente preocupación sobre las emisiones de metano (CH4) provenientes de los lagos termokarst del Tíbet. La investigación, liderada por un equipo de científicos chinos, destaca que la contribución de estos cuerpos de agua al cambio climático ha sido gravemente subestimada, especialmente durante el período de deshielo del lago.
El trabajo, que combina observaciones de campo con modelos de aprendizaje automático, estima que las emisiones actuales de metano de los lagos termokarst en la meseta tibetana alcanzan 65.5 ± 10.0 Gg C de CH4 al año. Lo preocupante es que estas cifras podrían aumentar entre 1.1 y 1.2 veces hacia el año 2100 debido a la pérdida de hielo y la expansión de estos lagos.
Lagos termokarst: una bomba de tiempo climática
Los lagos termokarst son cuerpos de agua formados por el derretimiento del permafrost, que se caracteriza por almacenar grandes cantidades de carbono orgánico en el suelo congelado. Cuando el permafrost se derrite, el material orgánico se descompone y libera metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono.
Este hallazgo sugiere que el calentamiento global está desencadenando un circuito de retroalimentación peligrosa, donde el deshielo del permafrost libera más gases de efecto invernadero, contribuyendo aún más al calentamiento
El estudio destaca que, aunque los lagos termokarst solo cubren el 0.2% de la región de permafrost en el Tíbet, sus emisiones de metano compensan aproximadamente el 6.4% del sumidero de carbono de los pastizales alpinos de la meseta. Este hallazgo sugiere que el calentamiento global está desencadenando un circuito de retroalimentación peligrosa, donde el deshielo del permafrost libera más gases de efecto invernadero, contribuyendo aún más al calentamiento.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación llevó a cabo un extenso trabajo de campo en 56 lagos termokarst durante los períodos de hielo (marzo-abril de 2023) y combinó estos datos con mediciones previas de 162 lagos adicionales durante los períodos sin hielo (2019-2021). Los investigadores perforaron el hielo de los lagos para recolectar muestras de agua y analizar la concentración de metano atrapado en burbujas de hielo y en la columna de agua.

a) Distribución de los 56 lagos termokársticos monitoreados durante el período cubierto de hielo (este estudio) y de 162 lagos termokársticos durante el período libre de hielo. b–e) Las imágenes muestran observaciones de campo durante los períodos cubiertos de hielo, de marzo a abril. f) Frecuencia de densidad de las concentraciones de CH₄ disuelto y su comparación entre el período cubierto de hielo y el período libre de hielo. g) Relación de las concentraciones de CH₄ disuelto entre los períodos cubierto de hielo y libre de hielo según los tipos de vegetación: pradera pantanosa alpina (ASM), pradera alpina (AM), estepa alpina (AS) y desierto alpino (AD). Mu, C., Lei, P., Mu, M. et al. Methane emissions from thermokarst lakes must emphasize the ice-melting impact on the Tibetan Plateau. Nat Commun 16, 2404 (2025). https://doi.org/10.1038/s41467-025-57745-2
Además, el estudio evaluó los patrones de emisión de metano en distintas condiciones ambientales, como las variaciones en la vegetación circundante y la profundidad del lago. Posteriormente, los datos recopilados fueron combinados con modelos de aprendizaje automático para predecir el impacto del deshielo en las emisiones futuras de metano.
Hallazgos clave: más metano de lo esperado
Uno de los principales descubrimientos del estudio es que la liberación de metano durante el período de deshielo del lago ha sido subestimada en investigaciones previas. Se calcula que en esta fase se liberan 11.2 ± 1.6 Gg C de CH4, lo que representa entre un 13.5% y un 20.7% de las emisiones anuales totales de estos lagos.
Asimismo, la investigación muestra que el proceso de producción de metano en estos lagos varía según la temporada. Durante el invierno, el metano se acumula bajo el hielo, mientras que en el deshielo, se libera rápidamente a la atmósfera. De hecho, las concentraciones de metano en el agua pueden ser hasta 100 veces más altas en invierno que en verano.
Otro hallazgo importante es que el tipo de vegetación que rodea a los lagos influye en la cantidad de metano emitido. Los lagos situados en praderas alpinas y humedales emiten más metano que aquellos en zonas áridas, debido a la mayor cantidad de materia orgánica disponible para la producción de este gas.
Proyecciones alarmantes para el 2100
El estudio proyecta que, debido a la expansión de los lagos termokarst y la reducción del período de cobertura de hielo, las emisiones de metano podrían incrementarse en más de un 90% hacia el año 2100. Este aumento dependerá de la trayectoria de emisiones de gases de efecto invernadero globales.
Bajo un escenario de bajas emisiones (SSP1-2.6), se espera que las emisiones de metano de estos lagos alcancen 116.7 Gg C al año para mediados de siglo. Sin embargo, en un escenario de altas emisiones (SSP5-8.5), esta cifra podría dispararse hasta 143.8 Gg C anuales.
Además, la pérdida de hielo en los lagos no solo afectará la emisión de metano, sino que también puede alterar la dinámica de los ecosistemas locales, afectando la biodiversidad y los recursos hídricos en la región.
Los autores del estudio enfatizan que estos hallazgos tienen implicaciones significativas para la comprensión de la retroalimentación del carbono en el sistema climático global. Hasta ahora, los modelos climáticos no han incorporado de manera adecuada las emisiones de metano de los lagos termokarst, lo que podría llevar a una subestimación de las futuras tasas de calentamiento global.
El estudio sugiere que es fundamental mejorar la vigilancia del permafrost y los lagos termokarst a través de técnicas avanzadas de teledetección y mediciones in situ. También insta a la comunidad científica a incluir estos datos en los modelos de predicción climática para mejorar las proyecciones futuras.




