Calidad del Agua

La Ley de Aguas Limpias de Estados Unidos cumple 50 años

Ley Aguas Limpias Estados Unidos cumple 50 años

Este año marca el 50 aniversario de la Ley de Aguas Limpias de Estados Unidos –Clean Water Act– que estableció el marco regulatorio básico para vertidos contaminantes a las masas de agua. Un artículo de Associated Press reflexiona sobre lo que se ha conseguido y los retos que quedan por delante 5...

Este año marca el 50 aniversario de la Ley de Aguas Limpias de Estados Unidos –Clean Water Act– que estableció el marco regulatorio básico para vertidos contaminantes a las masas de agua. Un artículo de Associated Press reflexiona sobre lo que se ha conseguido y los retos que quedan por delante 50 años después de entrar en vigor esta ley histórica.

Antes de la Ley de Aguas Limpias, los vertidos de aguas residuales e industriales a las aguas superficiales eran algo habitual. La preocupación por el control de la contaminación del agua aumentó tras episodios como el incendio de 1969 en el río Cuyahoga, cubierto de manchas de petróleo como consecuencia de vertidos industriales a su paso por la ciudad de Cleveland. Tras importantes modificaciones, la primera ley de EE.UU. que abordó la contaminación del agua –la Ley Federal de Control de la Contaminación del Agua de 1948– pasó a conocerse como la Ley de Aguas Limpias.

La Ley de Aguas Limpias prohibía el vertido de cualquier contaminante desde una fuente puntual a las aguas navegables, a menos que se obtuviera una autorización. También otorgó a la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) la autoridad para establecer normativa para las aguas residuales industriales y financió la construcción de plantas depuradoras.

El río Cuyahoga no era el único río contaminado en Estados Unidos hace 50 años; la calidad del agua en muchas partes del país era deplorable. En aquella época la contaminación era símbolo una industria floreciente y una economía en auge. El río Cuyahoga se había incendiado al menos diez veces desde finales del siglo XIX, y algunos de esos incendios causaron víctimas mortales y millones de dólares en daños. Aunque el incidente de 1969 fue de corta duración y no fue una sorpresa para quienes trabajaban en las cercanías, se convirtió en un símbolo para el movimiento ecologista, junto con otros desastres ambientales como el vertido de petróleo en la costa californiana cerca de Santa Bárbara ese mismo año. Se sentaron las bases para un marco regulatorio más estricto para controlar la contaminación, la creación de la Agencia de Protección del Medio Ambiente en 1970 y el primer Día de la Tierra el 22 de abril de 1970.

Mientras que en un estudio de 1967 no se encontró ni un solo pez en el río Cuyahoga, ahora hay más de 70 especies. "A mi oficina viene habitualmente gente de otros estados y de todo el mundo que quiere ver el río Cuyahoga", afirma Kurt Princic, jefe de distrito de la Agencia de Protección Medioambiental de Ohio. "Quieren saber cómo hemos llegado desde donde estaba en los años 60 hasta donde está hoy. Todo empieza con la Ley de Aguas Limpias, la colaboración y el trabajo duro".

Antes de la Ley de Aguas Limpias, los vertidos de aguas residuales e industriales a las aguas superficiales eran algo habitual

Aun así, la cuenca del Cuyahoga está catalogada como zona problemática (Great Lakes Area of Concern), debido a los problemas de erosión y calidad del agua derivados de los vertidos municipales y agrícolas, y a la contaminación histórica. Aunque las mejoras en la calidad del agua que se han producido gracias a la Ley de Aguas Limpias son ampliamente reconocidas, siguen existiendo retos.

La Ley exige que la EPA, junto con los estados, tribus y territorios, controle la calidad de las masas de agua e informe sobre ella, pero hasta la fecha sólo se han evaluado la mitad de las masas de agua del país, según la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos. La ONG Environmental Integrity Project ha encontrado que, según esos informes, más del 50% de los kilómetros de ríos y arroyos y de las hectáreas de lagos de todo Estados Unidos siguen estando tan contaminados que se clasifican como "deteriorados", lo que significa que no cumplen las normas de calidad para actividades recreativas, la vida acuática, el consumo de pescado o aguas de abastecimiento.

La contaminación por fuentes difusas es un aspecto que requiere medidas adicionales; las aguas de escorrentía de áreas agrícolas con fertilizantes y pesticidas, y las aguas pluviales urbanas con sustancias químicas tóxicas son hoy en día una de las principales causas de problemas de calidad del agua. En su mayor parte, la contaminación por escorrentía agrícola se controla a través de programas voluntarios que proporcionan ayuda financiera a los agricultores para que implementen buenas prácticas. Otra asignatura pendiente es la actualización de la normativa relacionada con los sistemas de control de la contaminación del agua utilizados por las industrias. A pesar de que tiene el mandato de hacerlo cada cinco años conforme avance la tecnología, la EPA no ha actualizado la normativa en algunos casos desde hace más de 30 años.

Además, el estatus de protección de los humedales ha dado lugar a 40 años de batallas en los tribunales, ya que sólo los humedales adyacentes a lagos, ríos y arroyos están legalmente protegidos. Los humedales que no están directamente conectados a una masa de agua mayor y los arroyos estacionales no tienen garantizada la protección.

También será necesario hacer frente a nuevos retos, como la contaminación generalizada de ríos, lagos y aguas subterráneas por PFAS, y los fallos en las infraestructuras de agua y aguas residuales debidos al cambio climático. La noción de justicia ambiental –que se refiere al mismo grado de protección contra los riesgos relacionados con el medio ambiente y la salud para todas las personas– es otra cuestión pendiente. El administrador de la EPA, Michael Regan, ha destacado los progresos realizados para reducir la contaminación en los últimos 50 años, reconociendo que la EPA tiene "algo más de trabajo por hacer". Dijo que la financiación proporcionada por la nueva legislación de inversiones en infraestructuras ayudará a la EPA a aplicar la ley en colaboración con los estados y las autoridades locales: "para que, sin importar el color de la piel… o el código postal, se pueda disfrutar de acceso a agua segura y fiable".

Puedes leer la noticia original en Smart Water Magazine.

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