Si algo ha puesto de manifiesto la pandemia por la COVID-19, es la poca atención que se presta desde las administraciones y otros organismos de gobierno a la investigación. Si ya en las circunstancias anteriores a la crisis por el coronavirus era una situación delicada para la ciencia, esta nueva...
Si algo ha puesto de manifiesto la pandemia por la COVID-19, es la poca atención que se presta desde las administraciones y otros organismos de gobierno a la investigación. Si ya en las circunstancias anteriores a la crisis por el coronavirus era una situación delicada para la ciencia, esta nueva normalidad exige una atención especial a este sector, que gracias a su labor, será el que contribuya a frenar la expansión del virus.
Sin embargo, no es solo la investigación médica la que debe impulsarse; todos los ámbitos precisan atención. Entre ellos, el sector del agua. Es por ello que iniciamos el ciclo de entrevistas "El Agua es Ciencia" en iAgua: para dar voz y poner cara a un colectivo que debe ocupar el lugar que se merece dentro de la industria en particular, y del mundo científico en general.
Hoy hablamos con Moisés Canle, Catedrático de Química-Física en la Universidade da Coruña.
Pregunta – En primer lugar, ¿cuál cree que es el papel de la investigación en el desarrollo de la sociedad?
R. – La investigación es el motor que ha hecho avanzar a la sociedad, a todas las sociedades, a lo largo de la historia, desde el descubrimiento del fuego al desarrollo de vacunas para pandemias por venir, o de tecnologías para seguir disponiendo de agua en condiciones adecuadas para el consumo. La investigación es una obra colectiva acumulativa que nos ha dado todo lo que conocemos y nos ha proporcionado todo el bienestar del que disfrutamos.
P. – ¿Cuáles son los principales retos y dificultades a los que se enfrenta la investigación y los investigadores en general, y la referida al agua en particular?
R. – Los retos de la investigación son dos: arrojar luz en lo desconocido y explorar y ampliar las fronteras del conocimiento.
A día de hoy el sector del agua enfrenta algunos de los retos más importantes de la actualidad
En la actualidad, la principal dificultad reside en que las fronteras del conocimiento son ya enormes, y el estudio de lo desconocido ha alcanzado una enorme complejidad intrínseca. Como resultado, tanto un esfuerzo como el otro resultan, en este momento, enormemente costosos, tanto en términos de infraestructuras como en términos de financiación.
Con respecto al agua, tenemos por delante el enorme reto tecnológico de continuar disponiendo de un agua de calidad adecuada a pesar del lamentable trato que, como sociedad, damos al medio acuoso. No será fácil, requerirá abordajes múltiples desde distintas perspectivas, soluciones y regulaciones también múltiples, con un elevado nivel de concienciación colectiva.
P. – ¿Qué cree que aporta la investigación al sector del agua?
R. – A día de hoy el sector del agua enfrenta algunos de los retos más importantes de la actualidad. Muchas de las tecnologías que se usan en el tratamiento de aguas vienen de muy antiguo, como la filtración en lechos, la floculación o de antiguo, como la propia cloración. Pero los retos que presenta el sector, debidos a las modificaciones antropogénicas en el medio acuoso, son en este momento enormes, y requieren de una investigación de muy alto nivel para ser resueltos. Sin una investigación adecuada ahora, nos exponemos a sufrir en el medio plazo grandes problemas de muy difícil solución.
P. – ¿Cómo describiría las condiciones de trabajo de los investigadores en España (en general y los que se dedican al sector del agua)?
R. – La investigación que se realiza en España es de muy alto nivel, como lo son los investigadores españoles. Los resultados alcanzados sitúan a España en la parte superior de los rankings mundiales en la mayoría de campos del saber, y en lo más alto cuando se miden los resultados corregidos por la financiación recibida. Pero las condiciones de trabajo son malas. Existen muchos problemas: exceso de burocratización; uso no óptimo, forzado por las normas, de la financiación; financiación no ejecutada; precariedad laboral de los investigadores; jornadas de trabajo descontroladas; éxodo de investigadores al extranjero… La investigación española está teniendo gran éxito por puro voluntarismo de los investigadores, con muy poco apoyo tanto de la iniciativa pública como de la privada, lo cual es un gran riesgo. No se puede seguir así.
P. – ¿Por qué es necesario destinar más recursos a la investigación en este sentido?
R. – Los retos son muy grandes, el tiempo disponible para abordarlos cada vez es menos y las condiciones de la investigación no favorecen. O se destinan recursos de inmediato o podremos tener problemas muy serios. Ahora mismo estamos viviendo los efectos de una pandemia tras años de abandono y recortes sistemáticos de la investigación en el campo. Todos estamos sufriendo las consecuencias y nos hemos hecho conscientes del error cometido al infrafinanciar y abandonar el interés en el sector. El ámbito del agua es igualmente crítico y podría perfectamente ocurrir algo parecido o peor aún.
P. – ¿Qué papel cree que debería tener la ciencia en el modelo de país que tiene España, en especial en el proceso de reconstrucción tras la pandemia?
R. – Gran parte de nuestros problemas como país surgen de un modelo económico anticuado, basado en sectores excesivamente sujetos a la influencia de factores externos que no podemos controlar. Es preciso, sin abandonar lo que tenemos, reorientarnos hacia sectores de gran valor añadido en los que nuestro conocimiento y nuestra experiencia nos haga imprescindibles. También existen sectores en los que, si avanzamos, podría reducirse nuestra dependencia de los vaivenes de la situación global.
P. – ¿Qué herramientas cree que podrían animar a las nuevas generaciones a interesarse por la investigación en materia hídrica?
R. – La divulgación es la herramienta imprescindible. Cuando la gente conoce los problemas, las necesidades y las oportunidades, muchos se animan a intentar contribuir al campo. Es preciso dar a conocer más el campo y abandonar la imagen de que “en este terreno todo está resuelto” que, en buena medida, tiene la ciudadanía. Básicamente, porque no es cierto. Este “dar a conocer” debe comenzar en edades muy tempranas, en la primaria, antes de que se pierda el interés y la curiosidad natural.
P. – ¿Cuál es su opinión sobre la iniciativa en redes sociales #SinCienciaNoHayFuturo?
R. – Se trata de una iniciativa importantísima, en la que participo activamente. La población tiene que hacerse consciente de que la prosperidad futura del país pasa, como hemos dicho, por generar conocimiento que proporcione valor añadido a nuestros productos, que genere nuevas tecnologías y, en general, que nos haga necesarios o imprescindibles en el contexto mundial.


