En un estudio reciente publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, científicos de la NASA revelaron que el ciclo global del agua está experimentando cambios sin precedentes, impulsados principalmente por actividades humanas como la agricultura. Este trabajo, que analiza casi dos décadas de observaciones, destaca el impacto potencial en los ecosistemas y la gestión del agua, especialmente en regiones vulnerables. “Con la asimilación de datos, establecimos que la intervención humana en el ciclo global del agua es más significativa de lo que pensábamos”, afirmó Sujay Kumar, científico investigador del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, y coautor del estudio. Implicaciones para la gestión del agua Los resultados del estudio tienen implicaciones globales. Según Wanshu Nie, científica investigadora de NASA Goddard y autora principal del artículo, las prácticas actuales de gestión hídrica, como la planificación de infraestructura para inundaciones o el desarrollo de indicadores de sequía, se basan en suposiciones que podrían quedar obsoletas. “Esto podría no ser cierto para algunas regiones”, explicó Nie. “Esperamos que esta investigación sirva como una guía para mejorar la evaluación de la variabilidad de los recursos hídricos y planificar una gestión sostenible, especialmente en áreas donde estos cambios son más significativos”. En concreto, Nie y su equipo identificaron tres tipos principales de alteraciones en el ciclo del agua: Tendencias: Por ejemplo, la disminución del agua en los reservorios subterráneos. Cambios en la estacionalidad: Como el adelanto en las temporadas de crecimiento agrícola o el deshielo temprano. Eventos extremos: Aumento en la frecuencia de inundaciones históricas o sequías severas. Wanshu Nie et al, Nonstationarity in the global terrestrial water cycle and its interlinkages in the Anthropocene, Proceedings of the National Academy of Sciences (2024). DOI: 10.1073/pnas.2403707121 El estudio destaca la situación del norte de China, que enfrenta una sequía prolongada. A pesar de ello, la vegetación sigue prosperando en muchas áreas debido al riego intensivo, que depende de la extracción de agua subterránea. Según Kumar, estas intervenciones humanas tienen efectos complejos en otras variables del ciclo del agua, como la evapotranspiración y el escurrimiento. Datos satelitales para un análisis profundo El equipo utilizó datos recopilados entre 2003 y 2020 de varias misiones satelitales de la NASA. Entre estas se incluyen el satélite Global Precipitation Measurement para medir precipitaciones, datos de humedad del suelo del Climate Change Initiative de la Agencia Espacial Europea, y datos de almacenamiento de agua terrestre del experimento Gravity Recovery and Climate Experiment. Además, emplearon productos del instrumento Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer para evaluar la salud de la vegetación. “Este estudio combina varios años de esfuerzo de nuestro equipo en el análisis de datos satelitales, permitiéndonos simular de manera precisa los flujos y almacenamientos de agua continentales en todo el planeta”, señaló Augusto Getirana, también investigador de NASA Goddard y coautor del artículo. Los resultados sugieren que los modelos climáticos actuales, utilizados para simular el futuro del ciclo global del agua, deben adaptarse para integrar los efectos en curso de las actividades humanas. Nie concluyó que, con más datos y modelos mejorados, los gestores de recursos hídricos podrían planificar de manera efectiva para adaptarse a la "nueva normalidad" de sus situaciones locales.
En un estudio reciente publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, científicos de la NASA revelaron que el ciclo global del agua está experimentando cambios sin precedentes, impulsados principalmente por actividades humanas como la agricultura. Este trabajo, que analiza casi dos décadas de observaciones, destaca el impacto potencial en los ecosistemas y la gestión del agua, especialmente en regiones vulnerables.
“Con la asimilación de datos, establecimos que la intervención humana en el ciclo global del agua es más significativa de lo que pensábamos”, afirmó Sujay Kumar, científico investigador del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, y coautor del estudio.
Implicaciones para la gestión del agua
Los resultados del estudio tienen implicaciones globales. Según Wanshu Nie, científica investigadora de NASA Goddard y autora principal del artículo, las prácticas actuales de gestión hídrica, como la planificación de infraestructura para inundaciones o el desarrollo de indicadores de sequía, se basan en suposiciones que podrían quedar obsoletas. “Esto podría no ser cierto para algunas regiones”, explicó Nie. “Esperamos que esta investigación sirva como una guía para mejorar la evaluación de la variabilidad de los recursos hídricos y planificar una gestión sostenible, especialmente en áreas donde estos cambios son más significativos”. En concreto, Nie y su equipo identificaron tres tipos principales de alteraciones en el ciclo del agua:
- Tendencias: Por ejemplo, la disminución del agua en los reservorios subterráneos.
- Cambios en la estacionalidad: Como el adelanto en las temporadas de crecimiento agrícola o el deshielo temprano.
- Eventos extremos: Aumento en la frecuencia de inundaciones históricas o sequías severas.

Wanshu Nie et al, Nonstationarity in the global terrestrial water cycle and its interlinkages in the Anthropocene, Proceedings of the National Academy of Sciences (2024). DOI: 10.1073/pnas.2403707121
El estudio destaca la situación del norte de China, que enfrenta una sequía prolongada. A pesar de ello, la vegetación sigue prosperando en muchas áreas debido al riego intensivo, que depende de la extracción de agua subterránea. Según Kumar, estas intervenciones humanas tienen efectos complejos en otras variables del ciclo del agua, como la evapotranspiración y el escurrimiento.
Datos satelitales para un análisis profundo
El equipo utilizó datos recopilados entre 2003 y 2020 de varias misiones satelitales de la NASA. Entre estas se incluyen el satélite Global Precipitation Measurement para medir precipitaciones, datos de humedad del suelo del Climate Change Initiative de la Agencia Espacial Europea, y datos de almacenamiento de agua terrestre del experimento Gravity Recovery and Climate Experiment. Además, emplearon productos del instrumento Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer para evaluar la salud de la vegetación.
“Este estudio combina varios años de esfuerzo de nuestro equipo en el análisis de datos satelitales, permitiéndonos simular de manera precisa los flujos y almacenamientos de agua continentales en todo el planeta”, señaló Augusto Getirana, también investigador de NASA Goddard y coautor del artículo.
Los resultados sugieren que los modelos climáticos actuales, utilizados para simular el futuro del ciclo global del agua, deben adaptarse para integrar los efectos en curso de las actividades humanas. Nie concluyó que, con más datos y modelos mejorados, los gestores de recursos hídricos podrían planificar de manera efectiva para adaptarse a la "nueva normalidad" de sus situaciones locales.




