La EPA estadounidense ha proyectado que serán necesarios 630.000 millones de dólares (unos 580.000 millones de euros) para actualizar y mantener las infraestructuras de aguas residuales, aguas pluviales y otras infraestructuras hídricas entre 2022 y 2041 a nivel nacional, lo que representa un aumento del 73 % con respecto a las estimaciones de 2012. Este aumento sustancial en los requisitos de inversión se debe al envejecimiento de las infraestructuras y los impactos crecientes del cambio climático. Las estimaciones provienen de la encuesta “Clean Watersheds Needs Survey” de la EPA, presentada al Congreso esta semana, que evalúa las necesidades financieras para plantas de tratamiento de aguas residuales, gestión de aguas pluviales, control de la contaminación y fosas sépticas en todos los estados y territorios. La encuesta, actualizada por última vez en 2012, tiene como objetivo guiar al gobierno federal y a los estados en la identificación de brechas de financiación y acciones necesarias para cumplir con los objetivos de calidad del agua de la Ley de Agua Limpia (CWA). El informe de 2022 es notablemente más completo que las versiones anteriores, reflejando la creciente complejidad y urgencia de las actuaciones en materia de infraestructuras hídricas. “Proteger los ríos de nuestra nación es vital para la salud de la población. Nos suministran agua potable, sostienen la agricultura, y proporcionan oportunidades económicas, de ocio y de pesca,” declaró Bruno Pigott, Administrador Adjunto del Agua en funciones. Enfatizó que las estimaciones de la encuesta se basan en datos a nivel local y destacó las inversiones históricas del presidente Biden en infraestructuras hídricas, que están posicionando al país para proteger mejor la calidad del agua. Existen recursos de financiación federal disponibles para ayudar a poblaciones y operadores de servicios públicos a mejorar sus infraestructuras hídricas. La Ley Bipartidista de Infraestructuras del presidente Biden contribuye con una cifra histórica de 50.000 millones de dólares (unos 46.000 millones de euros) para mejoras en las infraestructuras hídricas, un montante que incluye casi 13.000 millones de dólares (unos 12.000 millones de euros) dedicados a la gestión de aguas residuales y pluviales. Además, a través del programa Clean Water State Revolving Fund (CWSRF) de la EPA se han financiado más de 160.000 millones de dólares (unos 147.000 millones de euros) en proyectos de infraestructuras desde 1987, y el programa de la Ley de Financiación e Innovación de Infraestructuras Hídricas (WIFIA) ha proporcionado más de 43.000 millones de dólares (unos 40.000 millones de euros) en financiación para proyectos desde 2018. Lee el contenido original en Smart Water Magazine.
La EPA estadounidense ha proyectado que serán necesarios 630.000 millones de dólares (unos 580.000 millones de euros) para actualizar y mantener las infraestructuras de aguas residuales, aguas pluviales y otras infraestructuras hídricas entre 2022 y 2041 a nivel nacional, lo que representa un aumento del 73 % con respecto a las estimaciones de 2012.
Este aumento sustancial en los requisitos de inversión se debe al envejecimiento de las infraestructuras y los impactos crecientes del cambio climático. Las estimaciones provienen de la encuesta “Clean Watersheds Needs Survey” de la EPA, presentada al Congreso esta semana, que evalúa las necesidades financieras para plantas de tratamiento de aguas residuales, gestión de aguas pluviales, control de la contaminación y fosas sépticas en todos los estados y territorios.
La encuesta, actualizada por última vez en 2012, tiene como objetivo guiar al gobierno federal y a los estados en la identificación de brechas de financiación y acciones necesarias para cumplir con los objetivos de calidad del agua de la Ley de Agua Limpia (CWA). El informe de 2022 es notablemente más completo que las versiones anteriores, reflejando la creciente complejidad y urgencia de las actuaciones en materia de infraestructuras hídricas.
“Proteger los ríos de nuestra nación es vital para la salud de la población. Nos suministran agua potable, sostienen la agricultura, y proporcionan oportunidades económicas, de ocio y de pesca,” declaró Bruno Pigott, Administrador Adjunto del Agua en funciones. Enfatizó que las estimaciones de la encuesta se basan en datos a nivel local y destacó las inversiones históricas del presidente Biden en infraestructuras hídricas, que están posicionando al país para proteger mejor la calidad del agua.
Existen recursos de financiación federal disponibles para ayudar a poblaciones y operadores de servicios públicos a mejorar sus infraestructuras hídricas. La Ley Bipartidista de Infraestructuras del presidente Biden contribuye con una cifra histórica de 50.000 millones de dólares (unos 46.000 millones de euros) para mejoras en las infraestructuras hídricas, un montante que incluye casi 13.000 millones de dólares (unos 12.000 millones de euros) dedicados a la gestión de aguas residuales y pluviales. Además, a través del programa Clean Water State Revolving Fund (CWSRF) de la EPA se han financiado más de 160.000 millones de dólares (unos 147.000 millones de euros) en proyectos de infraestructuras desde 1987, y el programa de la Ley de Financiación e Innovación de Infraestructuras Hídricas (WIFIA) ha proporcionado más de 43.000 millones de dólares (unos 40.000 millones de euros) en financiación para proyectos desde 2018.
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