Senegal planea poner fin a un acuerdo para un proyecto de una planta de desalación con la empresa saudí ACWA Power, citando costes prohibitivos, informa The North Africa Post. La duración prevista del contrato era de 32 años. El anuncio fue hecho por Cheikh Tidiane Dieye, el Ministro de Agua y Saneamiento, quien señaló la carga financiera a largo plazo del proyecto de 800 millones de dólares (unos 738 millones de euros). El contrato, firmado en marzo durante los últimos días del gobierno del ex presidente Macky Sall, tenía como objetivo construir y operar una planta desaladora en Dakar. Promovida como la mayor iniciativa de este tipo en África Subsahariana, se esperaba que la instalación produjera 400,000 metros cúbicos de agua diarios, abordando la escasez crítica de agua en una nación donde se proyecta que la demanda de agua aumente hasta en un 60% para 2035, según las previsiones del Banco Mundial. El cambio climático está suponiendo una presión cada vez mayor sobre los recursos hídricos en Senegal, que limita con la árida región del Sahel. Sin embargo, el Ministro Dieye criticó el proyecto, que describió como una "solución cortoplacista y costosa". Expresó su preocupación por posibles aumentos en los precios del agua debido a la tecnología elegida y señaló que no se habían realizado evaluaciones ambientales esenciales. "En tres o cuatro años, necesitaremos más de 400,000 metros cúbicos por día porque la población de Dakar está creciendo", agregó Dieye. Lee el contenido original en Smart Water Magazine.
Senegal planea poner fin a un acuerdo para un proyecto de una planta de desalación con la empresa saudí ACWA Power, citando costes prohibitivos, informa The North Africa Post. La duración prevista del contrato era de 32 años. El anuncio fue hecho por Cheikh Tidiane Dieye, el Ministro de Agua y Saneamiento, quien señaló la carga financiera a largo plazo del proyecto de 800 millones de dólares (unos 738 millones de euros).
El contrato, firmado en marzo durante los últimos días del gobierno del ex presidente Macky Sall, tenía como objetivo construir y operar una planta desaladora en Dakar. Promovida como la mayor iniciativa de este tipo en África Subsahariana, se esperaba que la instalación produjera 400,000 metros cúbicos de agua diarios, abordando la escasez crítica de agua en una nación donde se proyecta que la demanda de agua aumente hasta en un 60% para 2035, según las previsiones del Banco Mundial. El cambio climático está suponiendo una presión cada vez mayor sobre los recursos hídricos en Senegal, que limita con la árida región del Sahel.
Sin embargo, el Ministro Dieye criticó el proyecto, que describió como una "solución cortoplacista y costosa". Expresó su preocupación por posibles aumentos en los precios del agua debido a la tecnología elegida y señaló que no se habían realizado evaluaciones ambientales esenciales. "En tres o cuatro años, necesitaremos más de 400,000 metros cúbicos por día porque la población de Dakar está creciendo", agregó Dieye.
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