Este verano los caudales de los ríos ingleses han sido los más bajos desde 2002, y la situación podría empeorar el año que viene, con un importante impacto en el medio ambiente, informa The Guardian. Un análisis de los principales indicadores de sequía -aguas subterráneas, niveles de agua de los ...
Este verano los caudales de los ríos ingleses han sido los más bajos desde 2002, y la situación podría empeorar el año que viene, con un importante impacto en el medio ambiente, informa The Guardian.
Un análisis de los principales indicadores de sequía -aguas subterráneas, niveles de agua de los embalses y caudales de los ríos- en Inglaterra muestra que el pasado mes de julio ha sido el peor en cuanto a sequía en los últimos 21 años. Los caudales fluviales fueron más bajos de lo habitual en el 88% de los ríos, mientras que los embalses estaban al 64% de su capacidad. En cuanto a las aguas subterráneas, cerca de dos tercios de los lugares estudiados tenían niveles más bajos de lo habitual.
Ellie Ward, coordinadora de política e información de Wildlife and Countryside Link (WCL), declaró: "Nuestra resiliencia frente a la sequía no es suficiente. Tanto el medio ambiente como las personas corran el riesgo de quedarse sin agua", y pidió que se tomen medidas ambiciosas para aumentar esa resiliencia. Los bajos caudales de agua también concentran los contaminantes y provocan una disminución del oxígeno disuelto, lo que supone una amenaza para los peces e invertebrados y agrava las proliferaciones de algas.
El gobierno británico ha declarado oficialmente el estado de sequía en ocho de las 14 zonas de la Agencia de Medio Ambiente, mientras que el pasado mes de julio fue el más seco de Inglaterra desde 1935. Varias empresas de agua anunciaron restricciones tras las condiciones de sequía sin precedentes.
Las condiciones de sequía pueden prolongarse hasta el próximo año e iniciar un ciclo de sequía de tres años, como los que se produjeron en 2004-06, 2010-12 y 2017-2019. Para que los niveles de caudal de los ríos se recuperen, las precipitaciones en otoño e invierno deberían ser superiores a la media. Las recientes precipitaciones en algunas partes del país proporcionaron cierto alivio, pero no fueron suficientes para reponer los ríos, las aguas subterráneas o los embalses a niveles normales. El suelo reseco no absorbe bien el agua y gran parte de ella discurre sobre la superficie como escorrentía.
Mark Owen, del Angling Trust, afirma que el gobierno debería tomar medidas para reducir la demanda de agua y aumentar la resiliencia del suministro, entre ellas la restauración de los humedales. Cañaverales, turberas y otros humedales actúan como una esponja para absorber el agua de lluvia, que repone los acuíferos subterráneos y los caudales de los ríos.
El Grupo Nacional de Sequía, presidido por Sir James Bevan, director general de la Agencia de Medio Ambiente, y con miembros del gobierno, las empresas de agua y otras partes interesadas, acordó a finales de agosto nuevas medidas para gestionar la actual sequía, así como iniciar los trabajos para reducir los riesgos de cara al año próximo.
Sir James Bevan dijo: "Las presiones por falta de agua sobre la fauna y el medio ambiente siguen siendo elevadas y, a pesar de las recientes lluvias y de la pausa en el tiempo seco y caluroso, debemos seguir gestionando el agua con prudencia". Y añadió: "Tanto para el año que viene como, con el impacto del cambio climático, para la próxima década, es necesario cambiar totalmente la forma en que empresas de agua y usuarios, desde agricultores hasta hogares, utilizan el agua y entienden su valor esencial."
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