Suelos sanos para ciudades saludables: recuperar el suelo urbano para prevenir inundaciones
Cada 5 de diciembre, el Día Mundial del Suelo nos recuerda uno de los pilares más ignorados de la seguridad alimentaria, la resiliencia climática y el bienestar en las ciudades: el suelo sano. La campaña de 2025, “Suelos sanos para ciudades saludables”, lanza un mensaje tan sencillo como urgente. El suelo no es solo “tierra” ni solo campos de cultivo. Es un sistema vivo que sostiene el agua, el clima y nuestra salud. Más del 95 % de los alimentos que consumimos dependen del suelo, que aporta casi todos los nutrientes que necesitan las plantas. Igual de importante, el suelo regula el agua: un suelo sano absorbe la lluvia como una esponja, la filtra y la libera poco a poco, recargando acuíferos y manteniendo la vegetación. Sin embargo, un tercio de los suelos del planeta está degradado, mientras las ciudades siguen cubriendo el terreno con hormigón y asfalto, debilitando la capacidad de la naturaleza para gestionar el agua.
El suelo regula el agua: un suelo sano absorbe la lluvia como una esponja, la filtra y la libera poco a poco
En las ciudades, esta función “invisible” del suelo se convierte en un tema de primera línea. ONU-Agua señala que bajo las calles y aceras hay suelos que, si se mantuvieran permeables y con vegetación, podrían absorber la lluvia y reducir el calor. Pero cuando el suelo urbano se sella, pierde estas funciones y el agua de lluvia se queda sin salida. En lugar de infiltrarse, corre sobre las superficies duras, colapsa el alcantarillado y convierte las calles en ríos temporales. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) advierte que la urbanización reduce drásticamente la infiltración y aumenta la escorrentía superficial, uno de los factores clave de las inundaciones urbanas actuales.

En cambio, los suelos urbanos permeables pueden funcionar como embalses naturales. Estudios de la Alianza Mundial por el Suelo de la FAO muestran que los suelos compactados repelen el agua, mientras que los suelos con vegetación aumentan la infiltración de forma notable. Parques, arbolado urbano, jardines de lluvia, cubiertas verdes y otras superficies porosas captan la lluvia, frenan la escorrentía y devuelven el agua al subsuelo. Con ello no solo se reducen los picos de inundación, sino que también se recargan las aguas subterráneas para los periodos secos.
El cambio climático acentúa aún más esta urgencia. Lluvias más intensas, combinadas con superficies pavimentadas y pérdida de vegetación, ya están acelerando la erosión y arrastrando el valioso horizonte fértil en las periferias urbanas. El PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) alerta de que, cuando el suelo pierde permeabilidad, aumentan el riesgo de inundaciones y la inestabilidad del terreno. Sin embargo, restaurar los suelos y plantar vegetación puede transformar las ciudades en “ciudades esponja”. La planificación que apuesta por soluciones basadas en la naturaleza utiliza infraestructuras verdes —parques, zanjas ajardinadas, humedales y balsas de infiltración— para retener y filtrar el agua de lluvia. Incluso intervenciones pequeñas, como jardines de lluvia, biocanales (bioswales) o franjas de pradera, aportan beneficios importantes.

Los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SuDS) son una pieza clave de este enfoque. Cada vez más adoptados en múltiples países, los SuDS buscan imitar el comportamiento natural del agua de lluvia: ralentizarla, almacenarla y filtrarla antes de que llegue al alcantarillado o a los ríos. Técnicas como pavimentos permeables, zanjas de infiltración, estanques de retención, cubiertas verdes, etc. mejoran la infiltración en el suelo y, al mismo tiempo, la calidad del agua. Los SuDS no solo ayudan a evitar inundaciones, también recargan acuíferos, favorecen la biodiversidad y crean entornos urbanos más verdes y frescos. En esencia, hacen realidad la idea de que unos suelos sanos son la base de ciudades resilientes.
Principales beneficios de los suelos urbanos sanos y los SuDS:
- Reducción de inundaciones: más infiltración significa menos escorrentía y menos presión sobre los sistemas de drenaje.
- Más frescor en la zona urbana: suelos húmedos y vegetación ayudan a reducir las islas de calor.
- Filtrado del agua: los microorganismos del suelo descomponen contaminantes y limpian el agua de lluvia.
- Almacenamiento de carbono: los suelos ricos en materia orgánica contribuyen a fijar carbono.
- Biodiversidad: las zonas verdes dan refugio a polinizadores, árboles y fauna urbana.
- Recarga de acuíferos: el agua de lluvia se almacena y libera poco a poco hacia las aguas subterráneas.
El Día Mundial del Suelo reconoce el papel esencial del suelo en la salud de los ecosistemas, desde las zonas rurales hasta las metrópolis
La experiencia de los proyectos de “ciudades esponja” en China, las actuaciones con SuDS en Europa y las prácticas agrícolas que cuidan el suelo en Estados Unidos demuestra que estas soluciones funcionan. Los suelos diseñados y las infraestructuras basadas en la naturaleza reducen la escorrentía, mejoran la infiltración y aumentan la capacidad de las ciudades para soportar lluvias intensas.
El Día Mundial del Suelo, reconocido oficialmente por la ONU en 2014, pone en primer plano el papel esencial del suelo en la salud de los ecosistemas, desde las zonas rurales hasta las metrópolis densamente pobladas. El lema de este año invita a urbanistas, responsables políticos, comunidades y ciudadanía a repensar el diseño de las ciudades empezando por el suelo. Con dos tercios de la población mundial llamados a vivir en áreas urbanas de aquí a 2050, los suelos sanos son una de nuestras defensas naturales más poderosas frente a las inundaciones.