40 años de datos climatológicos en la red

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El clima no es algo estable, sino cambiante. Y conocer los cambios del clima es muy importante, no sólo para los científicos, sino también para muchas actividades e industrias que dependen del clima. El equipo Eolo de la UPV/EHU está desarrollando una base de datos que puede ser de mucha utilidad para esas actividades. La base de datos estará en la red y reunirá los datos climáticos de los últimos 40 años del oeste de Europa.

El grupo Eolo de la UPV/EHU, del departamento de Física Aplicada II de la Facultad de Ciencia y Tecnología, lleva años investigando en torno a la variabilidad climática. Para llevar a cabo esas investigaciones, se basan en datos experimentales y en modelos de análisis del clima. El grupo Eolo, bajo la dirección de Jon Sáenz, ha partido de un modelo mundial para el análisis de la variabilidad climática y ha desarrollado un modelo más preciso y detallado.

El modelo de escala mundial se basa en áreas de la Tierra de unos 100 km de lado. Es decir, el área estudiada de menor tamaño cubre una superficie de 10.000 km2. El grupo Eolo está desarrollando un modelo de menor escala. Partiendo del modelo mundial, han reducido la escala y han fijado la menor superficie estudiada en 225 km2 —15 km de lado—. Eso, por supuesto, exige recopilar un mayor número de datos, pero permite obtener una información mejor y más exacta. Hay que tener en cuenta que, en el modelo de gran escala, los datos climáticos obtenidos para Donostia y Bilbao, por ejemplo, serían los mismos. No ocurre lo mismo en el modelo de pequeña escala.

Para desarrollar este trabajo, los investigadores obtienen los datos necesarios de la base de datos del Centro Europeo de Predicción del Tiempo a Medio Plazo (ECMWF), que reúne todos los datos climáticos de todos los observatorios climáticos del mundo.

Así, después de reunir todos los datos y desarrollar el modelo de pequeña escala, podrán conocer los detalles de la meteorología de los últimos 40 años. Al principio acotaron el trabajo a la Cornisa Cantábrica. Sin embargo, hoy en día, el grupo Eolo está extendiendo el modelo desarrollado a la zona oeste de Europa.

Detalles del modelo

El modelo se compone de una malla, cada una de cuyas cuadrículas abarca una superficie de 15 x 15 km, y donde los vértices de cada cuadrado son los puntos de referencia. Así, en el caso de la Península Ibérica, por ejemplo, se obtienen más de 2.500 puntos de referencia, mientras que el modelo de gran escala proporciona alrededor de 30 puntos de referencia para la misma área.

Al principio de la investigación el grupo Eolo se basó en el modelo de gran escala, que proporciona información al modelo de pequeña escala. Los cuadrados que forman la malla del modelo de gran escala son mucho mayores, por lo que proporcionan la información de los bordes de la malla del modelo de pequeña escala. Es decir, no dispone de información del interior de la malla y proporciona dicha información mediante simulación. Pero en la simulación no se describen bien algunos de los fenómenos de pequeña escala —como la estructura vertical de la humedad o los transportes de humedad—.

A partir de 2005 el grupo Eolo ha trabajado en completar los datos de la red pequeña del modelo desarrollado. De esa forma se obtiene una información más detallada, ya que hay más datos para la simulación, y se describen mejor los procesos de pequeña escala.

Estudio de fenómenos del pasado

Poder realizar simulaciones del clima de los últimos 40 años puede resultar muy útil, bien para explicar fenómenos pasados, bien para prever los que vendrán. Se pueden estudiar los fenómenos asociados a un acontecimiento concreto del pasado como, por ejemplo, las riadas de 1983. Si se conocieran con exactitud los fenómenos acontecidos antes de dichas riadas sería posible prever acontecimientos parecidos.

Todos los datos obtenidos mediante el modelo los introducen en la base de datos del ECMWF para completarla. El objetivo del grupo Eolo es poner todos los datos obtenidos en la red, a disposición de todo el mundo, al terminar la investigación. Así, los investigadores o las personas que trabajan en actividades e industrias relacionadas con el clima podrán utilizar esa información para conocer las horas de insolación o la fuerza del viento de algunas zonas —y así decidir dónde colocar paneles solares o aerogeneradores—, o para planear actividades agrícolas, por ejemplo.

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