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Biofiltración: una tecnología con mucho futuro

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Sobre el blog

Jorge Chamorro
Ingeniero especialista en tratamiento y depuración de aguas y en desalación.
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  • Biofiltración: tecnología mucho futuro

Dentro del ciclo de análisis de tecnologías para la depuración de aguas residuales hoy toca hablar de la biofiltración.

Esta tecnología de última generación ha ido incorporando prestaciones que la hacen muy atractiva para su uso en Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) que necesitan una ampliación o rediseño, y que presentan problemas de espacio o de ubicación en un entorno urbano.

En España, numerosas EDAR que fueron diseñadas y construidas hace muchos años, mediante tecnologías de fangos activos- pero sin reducción de nutrientes- se han quedado obsoletas y, lo que es más preocupante, integradas en un entorno urbano que les es hostil.

La biofiltración es un proceso que aúna dos tecnologías: la filtración física y la depuración biológica mediante biomasa en soporte físico.

Aprovechando ambas tecnologías se obtienen una calidad del agua depurada excelente. La reducción de la carga contaminante orgánica y del nitrógeno se obtienen con dos características difíciles de igualar: En un espacio reducido y con un impacto visual espectacular, al permitir su integración en un edificio de estética urbana y modernista.

El proceso empieza alimentando un lecho filtrante, generalmente con materiales plásticos (lo que garantiza una larga vida útil) con agua procedente de una decantación primaria (fundamental en todo proceso de biopelícula) y con un tamizado de 3 mm como máximo.

Mediante el aporte de aire en la zona óxica (parte superior del filtro) se potencia el crecimiento bacteriano para mantener microorganismos autótrofos que se encargan de asimilar la materia orgánica y de convertir el amonio en nitratos.

Utilizando la recirculación, el agua filtrada y nitrificada se envía a la zona anóxica (parte inferior del filtro) donde los organismos heterótrofos, en ausencia de oxígeno y con la DBO de entrada, se encargan de la desnitrificación: transformar los nitratos en nitrógeno molecular gas.

A medida que se va creciendo la biopelícula la velocidad de filtración se reduce y es necesario proceder a la retirada de la misma mediante el aporte de aire (para fluidificar el soporte) y de agua de lavado. Esta última operación se re4aliza con el agua filtrada por lo que las tecnologías que utilizan contralavado de abajo a arriba reducen los costes energéticos al no ser necesaria la impulsión del agua de lavado.

A cambio de las ventajas de espacio ocupado e integración en edificios herméticos (ausencia de olores ya que el agua depurada es lo único que se encuentra en contacto con la atmósfera), el consumo energético es algo más elevado que el de un proceso de fangos activos. Lo que se compensa, en parte, con una mayor capacidad de generación de biogás en la estabilización anaerobia de los lodos.

Los últimos avances, en este campo, han supuesto un salto cualitativo en los rendimientos de este proceso al incorporar una tercera tecnología procedente de los MBBR ((Moving Bed Biofilm Reactor) en la parte inferior del biofiltro.

Como toda tecnología no es un prêt-à-porter que sea aplicable a todas las ampliaciones, pero si una tecnología a tener en cuenta en casos singulares: A título informativo es una de la más apropiada para las EDAR en un entorno urbano con necesidad de reducir nutrientes tales como las EDAR de Viveros de la Villa, La China y Butarque.

Por si alguien no se ha enterado.

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