¿Un Pacto Nacional del agua en España? Aportaciones del modelo italiano…

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Sobre el blog

Sandra Ricart Casadevall
PhD in Experimental Sciences and Sustainability. Juan de la Cierva Postdoctoral Fellow at Water and Territory research group (UA). SIMAGO and ADAPTIRRA (UA) and PLUVIRESMED projects (UAB). H2020 expert researcher evaluator (EC).

El pasado mes de junio el Secretario de Estado de Medio ambiente, Federico Ramos, anunció que el objetivo principal de su departamento era impulsar un gran Pacto Nacional del Agua para mejorar su gestión, actualizar la normativa y agilizar las decisiones con la necesaria participación pública.

En sentido parecido y a principios de año, la Fundación Botín presentó el libro “Water, agriculture and the environment in Spain: can we square the circle?” así como una monografía en castellano titulada “El agua en España: bases para un pacto futuro”. Ambas publicaciones, en las que participaron una treintena de expertos entre autores y revisores internacionales, analizan el concepto de Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH) desde los dos principales sistemas de valores que requiere la gestión de un bien común: los cuantificables y los intangibles.

Ante esta realidad y dado que normalmente resulta más fácil copiar que inventar, puede ser de ayuda prestar atención a algún ejemplo existente en contextos próximos como el italiano, donde en la última década ha tenido lugar un interés creciente en torno al agua y su modelo de gestión.

¿Podemos aprovechar la experiencia italiana? Sí, ¡debemos hacerlo!

Incluso en las regiones del norte, con pluviometrías abundantes y regularidad de las demandas, se han impulsado medidas para afrontar la gestión ante el riesgo de conflicto entre partes interesadas

Aún con la abundancia relativa de recursos hídricos y del modelo de gestión integrado de los mismos en favor de la multifuncionalidad, en Italia y en el marco temporal de los últimos años, el debate en torno a la priorización de los usos y demandas del agua no ha dejado de incidir en la política hídrica del país (BRUNORI ET AL., 2007). En paralelo, la regularidad con que a lo largo de la última década han tenido lugar episodios extremos de déficit hídrico o periodos de sequía (2005, 2006 y 2009) así como el auge de un discurso en favor de un modelo de gestión público del agua han centrado las movilizaciones y favorecido, con ello, la tensión entre la disponibilidad de recursos, los usos del agua y la priorización de estos en caso de escasez. Todo ello ha motivado que incluso en las regiones del norte, con pluviometrías abundantes y regularidad de las demandas, se hayan impulsado medidas para afrontar la gestión ante el riesgo de conflicto entre partes interesadas. Buen ejemplo de ello lo encontramos en la región de la Lombardía, donde en el año 2007 y tras un par de años de grave sequía, el gobierno de la región impulsó un acuerdo, Patto per l’Acqua, entre los distintos usuarios y los representantes de la sociedad civil. Su objetivo será favorecer el uso múltiple de los recursos hídricos así como fomentar el reconocimiento mutuo como interlocutor de los distintos intereses en competencia cuando no en confrontación (REGIONE LOMBARDIA, 2006). Así, si bien su origen será resultado de una situación regional de emergencia, su propósito final será extrapolar los acuerdos y dar respuesta a los efectos del cambio climático sobre la disponibilidad hídrica a nivel nacional en el horizonte temporal 2020-2025. Entre los 64 actores participantes destacaran buena parte de la administración pública a nivel regional, provincial y municipal; organismos de gestión a nivel de cuenca hidrográfica; consorcios de regulación de los lagos y de bonifica i regadío; parques públicos; sindicatos agrícolas; entidades ecologistas y de navegación; empresas energéticas o universidades.

El proceso de constitución del Patto se estructurará en cinco grupos de trabajo:

1) valoración de la gestión de los embalses regulados por los lagos pre-alpinos;

2) análisis sobre la eficiencia en la gestión del agua para su uso agrícola;

3) sostenibilidad en la apuesta por determinados cultivos;

4) dotaciones estructurales para la gestión y valorización de los recursos hídricos y

5) instrumentos y acciones para difundir la información sobre el estado de los recursos disponibles de forma precisa.

El desarrollo de dichos grupos contará con una metodología innovadora para gestionar la diversidad de intereses sobre el recurso agua –agrícolas, energéticos, lúdicos, ambientales−. Bajo el nombre de “desestructuración de la problemática”, dicho método apostará por el abandono de los estereotipos, los prejuicios o las falsas creencias para con ello favorecer el entendimiento entre nuevos puntos de vista desde la comprensión del otro. En este sentido, una de las prácticas más interesantes del proceso será la aplicación del “diálogo entre máscaras”, un mecanismo mediante el cual el representante de una parte interesada, dispuesto con una máscara de teatro griego, formulará las cuestiones clave de cada grupo de trabajo así como moderará las opiniones y demandas del resto de intereses representados.

Mediante las diferentes mesas de concertación, los participantes acordaran un total de siete líneas de acción −con un total de 45 medidas− a desarrollar de forma conjunta entre el 2008 y el 2015: el impulso de un enfoque cultural del Patto entendido como la capacidad de divulgar y sensibilizar sobre el estado de los recursos hídricos de la región; la capacidad de compartir la información entre las partes interesadas; la delimitación de la cuenca hidrográfica como mecanismo de coordinación de los sectores consuntivos de agua; la gestión del agua en beneficio del medio ambiente priorizando el buen estado ecológico de los ríos y lagos; la gestión del agua en el sector agrícola desde la optimización de los recursos hídricos asignados; la gestión del agua en ámbito urbano a favor de un consumo eficiente y la actuación infraestructural en beneficio de la mejora en la red de captación y distribución de las aguas.

Otras experiencias paralelas

En el marco italiano, buena parte de las propuestas nacieron de una situación límite pero han sido capaces de prolongarse a lo largo de los años

Prácticamente en paralelo a la consecución del Patto y dada la relevancia de los canales de regadío en la región, desde distintos organismos de gestión en colaboración con representantes de la sociedad civil se desarrollarán, a nivel de región, distintos proyectos con la voluntad de trasladar a la ciudadanía la importancia de gestionar eficientemente los recursos hídricos y de valorar el agua como factor clave en la vertebración del territorio y del paisaje (DELLA PORTA Y DIANI, 2004). Algunos ejemplos de ello serán el proyecto “Vi.A.Ter” –Vie d’Acqua e di Terra−, impulsado por la Direzione Generale Agricoltura de la región lombarda en colaboración con la Unione Regionale Bonifiche Irrigazioni e Miglioramenti Fondiari (URBIM). Dicho proyecto nacerá de la iniciativa y de los recursos económicos del sector agrícola y preverá la creación, desde el 2003, de pistas ciclistas y peatonales para el uso turístico, cultural y ambiental de más de quinientos quilómetros de caminos paralelos al curso de los canales lombardos. Otro proyecto será el “Vivere l’acqua”, impulsado también entre ambas organizaciones lombardas en el año 2005 y que tendrá por objetivo organizar actividades de promoción de las conductas en materia de protección hidráulica, regadío y salvaguarda del medio ambiente y del paisaje. En esta ocasión la participación de la ciudadanía será clave desde una vertiente más didáctica mediante la realización de muestras, seminarios, excursiones o visitas a las instalaciones de los diferentes canales de regadío. Un tercer ejemplo en sintonía con la suma de las funciones ambientales y las demandas formativas y recreacionales se impulsará con el proyecto “Casa dell’Acqua” en el marco del Consorzio di Bonifica Muzza Bassa Lodigiana –gestor del canal de la Muzza, del s.XIII y uno de los primeros canales europeos− en el año 2006. Su objetivo será combinar la multifuncionalidad que soporta el canal con el desarrollo integrado del territorio y la valoración paisajística de su entorno como un valor holístico a reconocer por el conjunto de la sociedad.

Todos estos ejemplos pueden servir de modelo ante la necesidad de llegar a un acuerdo entre las distintas partes interesadas y el legitimador del interés general. Así mismo, se trata de propuestas que tienen muy presente el conjunto de la sociedad y los valores que esta recoge en torno al agua. Ello exige no solo capacidad de diálogo e incorporación de valores y funciones del agua hasta hace relativamente poco olvidadas, también requiere motivación individual y colectiva para sobrellevar los retos de forma conjunta, aceptando limitaciones particulares y siendo responsable de actitudes y propuestas constructivas. En el marco italiano, buena parte de las propuestas nacieron de una situación límite pero han sido capaces de prolongarse a lo largo de los años… En el caso español el tiempo sigue avanzando sin más… ¿hasta cuándo?

Referencias

  • BRUNORI, G. ET AL. (A CURA DI) (2007): La gestione del paesaggio rurale tra governo e governance territoriale: continuità e innovazione. Milan: Franco Angeli. 254 p.
  • DELLA PORTA, D. Y DIANI, M. (2004): Movimenti senza protesta? L’ambientalismo in Italia. Milano: Il Mulino. 230 p.
  • REGIONE LOMBARDIA (2006): El Patto per l’Acqua. Direzione Generale Reti, Servizi di Pubblica Utilità e Sviluppo Sostenibile, Milán (http://www.ors.regione.lombardia.it/resources/pagina/N12033382c66890e0ed...)

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