En virtud de las nuevas normas que entraron en vigor el 12 de enero, los Estados miembros deben controlar de forma armonizada los niveles de sustancias perfluoroalquílicas y polifluoroalquílicas (PFAS) en el agua potable, con el fin de garantizar el cumplimiento de los nuevos valores límite de la UE establecidos en la Directiva sobre el agua potable refundida.
Asimismo, deberán informar a la Comisión de los resultados de este control, incluidos los datos sobre superaciones de los valores límite, incidentes y posibles excepciones concedidas.
El nuevo sistema de notificación es más sencillo que el previsto en la anterior Directiva sobre el agua potable y reduce la cantidad de datos que deben comunicarse. Además, supone la primera vez que se aplica un control sistemático de las PFAS en el agua potable en toda la Unión Europea.
En caso de superarse los valores límite, los Estados miembros deben adoptar medidas para reducir los niveles de PFAS y proteger la salud pública, al tiempo que informan a la población. Estas medidas pueden incluir el cierre de pozos contaminados, la incorporación de etapas adicionales de tratamiento para eliminar los PFAS o la restricción del uso de los suministros de agua potable mientras persista la superación.
Estas disposiciones contribuyen directamente a uno de los objetivos clave de la Estrategia de Resiliencia Hídrica: garantizar el derecho al acceso a agua potable segura. También responden al llamamiento de la estrategia para adoptar medidas urgentes frente a los contaminantes que amenazan las fuentes de agua potable en Europa.
En 2024, con el fin de apoyar un seguimiento coherente en toda la UE, la Comisión publicó directrices técnicas sobre los métodos analíticos para medir el "PFAS total" y la "suma de PFAS" en el agua potable.
Estas directrices se basan en una evaluación técnica y socioeconómica y se elaboraron en estrecha consulta con los Estados miembros. En ellas se establecen los métodos más adecuados para el control de las PFAS en el marco de la Directiva refundida.
“La contaminación por PFAS es una preocupación creciente para el agua potable en toda Europa. Con los límites armonizados y el control obligatorio ahora en vigor, los Estados miembros disponen de las normas y las herramientas necesarias para detectar y abordar rápidamente la presencia de PFAS, con el fin de proteger la salud pública”, comentó Jessika Roswall, comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva.