La Confederación del Guadiana mantiene controlado el jacinto de agua a pesar de la imposibilidad de su erradicación

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La Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) mantiene este año "muy controlado" el camalote o jacinto de agua, una especie invasora que cada verano cubre su superficie en determinadas zonas del río, especialmente en el tramo entre Medellín y Montijo, aunque insiste en que su erradicación al cien por cien es "imposible".

El Ingeniero de Montes de la organización Nicolás Cifuentes ha explicado en declaraciones a Europa Press que esta planta está activa en el río durante todo el año, pero que es durante los meses de más calor cuando se produce un crecimiento "bestial", con "puntas" de expansión durante los meses de julio y agosto.

En invierno se ralentiza su crecimiento, por lo que CHG mantiene durante ese periodo las labores de prevención para evitar su expansión por la cuenca. En este sentido, desde la CHG advierten de que la apariencia del río "no es indicativa" de la cantidad de camalote existente, ya que éste se esconde bajo las aguas hasta que se produce una de estas puntas de crecimiento.

En invierno se ralentiza su crecimiento, por lo que CHG mantiene durante ese periodo las labores de prevención para evitar su expansión por la cuenca 

No obstante, y desde que apareciera el primer brote de esta especie invasora en 2005, por el momento no ha tenido consecuencias ambientales "graves", debido a que ha sido combatida, si bien Cifuentes advierte de que "si se deja y no se combate" podría provocar daños importantes en los ecosistemas.

Su principal peligro radica en que esta especie, que llega a cubrir la superficie del río de una orilla a otra, no deja pasar la luz al interior del agua, lo que interfiere en la cadena trófica, evitando asimismo la producción de fitoplancton y de otro tipo de algas. Asimismo, afecta a la alimentación de algunas especies de aves pescadoras.

El camalote también tiene consecuencias económicas, ya que genera una "gran cantidad de materia orgánica" que, además, si se descompone, puede dañar la calidad de las aguas, "favoreciendo fenómenos de eutrofización", que a su vez podrían acarrear problemas sanitarios.

Otra de las preocupaciones de la CHG pasa por retirar a tiempo la planta de los caudales antes de que entre las redes de distribución de regadíos, lo que conllevaría un daño económico "bestial" para el sector, pues podrían atascarse compuertas, bombeos, y si se filtra el camalote afectaría a los cultivos. No obstante, desde la confederación han asegurado que esto no ha ocurrido, ya que se ha trabajado para evitar que se extienda.

Medidas de prevención

Para evitar que esta planta invasora llegue a más zonas del río, se han creado medidas de contención, y en varios puntos se han colocado barreras para frenar la planta, aunque estas hay que abrirlas cuando se produce un crecimiento importante del caudal.

Asimismo, Confederación Hidrográfica del Guadiana tiene medios humanos y embarcaciones de distinto tipo para diferentes tramos del río. Así, CHG cuenta con 20 embarcaciones ligeras y maquinaria específica para actuar ante grandes manchas de camalote. También cuenta con una embarcación cosechadora en Montijo, y un vehículo anfibio que se desplaza al lugar donde tiene que actuar.

El trabajo preventivo se desarrolla durante todo el año, de tal forma que la dotación de medios depende tanto de la presencia de camalote como de la disponibilidad económica del organismo de cuenca.

Otras especies invasoras

El río Guadiana también contiene otras especies invasoras, como el nenúfar mexicano, que se encuentra "sobre todo" en el tramo urbano del río a su paso por Badajoz. Esta especie va creciendo año a año y se va haciendo "fuerte", aunque no afecta al regadío porque está en el tramo bajo, si bien a medio-largo plazo podría tener "afecciones", puesto que desplaza a otras especies y dificulta algunos usos como el piragüismo o la pesca.

El Guadiana contiene otras especies invasoras, como el nenúfar mexicano, que se encuentra sobre todo en el tramo urbano del río a su paso por Badajoz

Esta planta es más difícil de retirar del agua, ya que se agarra al fondo de los ríos, de forma que es necesario arrancarla junto con sus raíces. No obstante, Cifuentes ha señalado que existen experimentaciones a través de un programa de colaboración con el Gobierno de Extremadura para la utilización de diferentes técnicas, entre las que ha citado la solarización.

De esta forma, la CHG realiza siegas periódicamente, sin embargo la planta vuelve a brotar y, además, cabe la posibilidad de que lo haga con más fuerza, por lo que resulta poco conveniente, ha explicado, abusar de este tipo de técnicas.

Mejillón cebra

Otra especie invasora que preocupa a la confederación es el mejillón cebra, que si bien hasta la fecha no ha afectado al Guadiana, sí lo ha hecho en otras cuencas, entre ellas el Guadalquivir.

Los efectos ambientales y económicos que produce "son importantes" y la lucha contra esta especie es "muy difícil", ha señalado Cifuentes, por lo que desde CHG apuestan por la prevención para intentar retrasar lo máximo posible la incursión del mejillón cebra en las aguas del Guadiana.

A modo prevención, la CHG exige a todas las embarcaciones procedentes de otras cuencas que sean desinfectadas, y asimismo se realizan controles periódicos del agua para detectar larvas de mejillón cebra, aunque hasta ahora ha dado negativo.

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