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El combate contra un inusual “Súper El Niño” en Somalia

  • combate inusual “Súper Niño” Somalia
    Cerca de 1,2 millones de personas y 1,5 millones de hectáreas de tierras productivas están en grave riesgo de sufrir inundaciones en Somalia.
  • Entrevista con el Sr. Etienne Peterschmitt, Representante de la FAO en Somalia.

Sobre la Entidad

FAO
Alcanzar la seguridad alimentaria para todos y asegurar que las personas tengan acceso a alimentos de buena calidad que les permitan llevar una vida activa y saludable es la esencia de las actividades de la FAO.

Ante la inminente amenaza de El Niño, que se estima afecte a 1,2 millones de personas en Somalia en 2023, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha desarrollado un plan integral de preparación, acción preventiva y respuesta, destinado a mitigar y responder a las repercusiones de esta crisis. Esta iniciativa forma parte de un plan mundial de la FAO de acción preventiva y respuesta, dirigido a 25 países con alto riesgo de repercusiones de El Niño en los medios de vida agrícolas y la seguridad alimentaria.

El fenómeno climático supone un riesgo adicional para las comunidades ya debilitadas por una sequía histórica, lo que socava aún más la seguridad alimentaria y su resiliencia ante las catástrofes. Además, los efectos de El Niño en Somalia pueden combinarse con los del fenómeno positivo del dipolo del océano Índico, dando lugar a un inusual fenómeno meteorológico de “Súper El Niño” de octubre a diciembre de 2023.

En esta entrevista, el Sr. Etienne Peterschmitt, Representante de la FAO en Somalia, ofrece una visión general del plan de la FAO y explica cómo la acción preventiva puede evitar lo peor en un país que no es ajeno a las crisis climáticas prolongadas y agudas.

¿Qué amenaza inmediata supone El Niño para Somalia y sus comunidades rurales?

E. P.: Estimamos que 1,2 millones de personas y 1,5 millones de hectáreas de tierras productivas están en grave riesgo de sufrir inundaciones en Somalia. No hay excusas para la inacción cuando los modelos climáticos de los centros de predicción mundiales y regionales muestran una gran fiabilidad, más del 90 % de aumento de las precipitaciones sobre las zonas meridionales del país debido a la concurrencia de las condiciones de El Niño y un fenómeno positivo del dipolo del océano Índico. Esto dará lugar a un inusual fenómeno meteorológico de “Súper El Niño” de octubre a diciembre de este año. Para las comunidades ribereñas, estas lluvias superiores a la media pueden provocar inundaciones que podrían causar daños materiales generalizados y perturbar servicios esenciales como la educación, la asistencia sanitaria y el transporte, cortando suministros vitales para las comunidades afectadas.

Una catástrofe de esta magnitud puede poner en peligro vidas humanas, así como perjudicar a la producción agrícola debido a la inundación de tierras agrícolas y cultivos, con el consiguiente aumento de la inseguridad alimentaria. Por eso estamos trabajando ahora, en estrecha colaboración con el Gobierno Federal de Somalia, para intensificar con antelación la alerta temprana y la acción preventiva.

Pregunta.- ¿Cuáles son las principales prioridades y las actividades previstas por la FAO?

E. P.: La FAO está ampliando rápidamente sus actividades de alerta temprana y acción preventiva, con el objetivo de proteger a un millón de personas. Estamos trabajando con la Agencia de gestión de desastres de Somalia (SoDMA) y la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) para apoyar la coordinación de la acción preventiva y estamos pidiendo a otros actores que tomen en serio las alertas de El Niño, trabajando juntos para prevenir la pérdida de vidas y medios de subsistencia en Somalia.

Nuestro plan de mitigación, preparación y respuesta ante El Niño pretende salvar vidas, ayudando a las comunidades e instituciones a gestionar mejor los efectos de las inundaciones. El plan responde a cuatro necesidades prioritarias generales en las comunidades ribereñas y las zonas circundantes, a saber: 1) la mejora de la información de alerta temprana; 2) las infraestructuras de defensa contra las inundaciones; 3) la planificación de evacuaciones y el apoyo a los mecanismos de coordinación; y 4) la necesidad de salvaguardar los medios de vida rurales. Para lograrlo, necesitamos 11,8 millones de USD para proteger a la población ribereña que vive junto a los ríos Juba y Shabelle, donde los riesgos son mayores. Esto se basará en el apoyo en efectivo y a los medios de vida a gran escala ya identificado en nuestro Plan de respuesta humanitaria para Somalia y lo complementará.

P.- ¿Qué ha aprendido la FAO de los últimos fenómenos meteorológicos para elaborar este plan?

E. P.: El Niño es uno de los principales factores climáticos que afectan al clima de África oriental. A diferencia del evento de La Niña —que provocó una grave y prolongada sequía entre 2020 y 2022—, El Niño a menudo provoca precipitaciones por encima de lo normal en la región de África oriental. En los últimos 30 años, la frecuencia de las inundaciones en las zonas ribereñas de las cuencas de los ríos Juba y Shabelle se ha triplicado, provocando a menudo víctimas humanas e importantes pérdidas económicas. En mayo de este año, una inundación catastrófica a lo largo del río Shabelle provocó el desplazamiento de 250 000 personas.

Así pues, sabemos lo que puede ocurrir cuando se produce este tipo de catástrofes. Gracias a las previsiones meteorológicas tenemos la información; ahora tenemos que actuar. Parte de nuestro compromiso con la acción preventiva ante este “Súper El Niño” es asociarnos con los gobiernos y las comunidades locales, apoyándoles para que tomen medidas de preparación, ya sea estableciendo suministros preventivos de emergencia o educando a las comunidades sobre los riesgos que se avecinan. Cuanto antes actuemos, más vidas podremos salvar.

P.- ¿Cómo piensa aprovechar la FAO las fuertes lluvias previstas para sus programas?

E. P.: Con el apoyo oportuno, las comunidades rurales de las zonas de secano pueden recargar las fuentes de agua y reforzar su seguridad alimentaria tras cinco temporadas consecutivas de sequía histórica. Si se gestiona bien, el aumento de las precipitaciones puede mejorar la producción de alimentos y forraje, además de crear oportunidades para recolectar agua. Para ello, la FAO está proporcionando semillas a 7 200 familias de agricultores, junto con servicios de extensión y capacitación sobre cómo maximizar la producción de alimentos cuando se enfrentan a una pluviosidad por encima de lo normal. Se trata de hogares que no han sido incluidos en las metas del Plan de respuesta humanitaria de la FAO para 2023. Gran parte del trabajo se está llevando a cabo a través de nuestra red existente de trabajadores de extensión agrícola, y la estamos ampliando. También estamos poniendo en práctica un enfoque basado en la agricultura de decrecida a lo largo del río Shabelle. En las zonas rurales, las balsas de agua, presas y otras captaciones también pueden llenarse, proporcionando una mejor seguridad hídrica a las familias rurales hasta la próxima estación seca.

P.- Con la acción preventiva, sabemos que actuar a tiempo es crucial. ¿Cuál es el margen de actuación para una acción preventiva oportuna?

E. P.: El momento de actuar es ahora, y ya se están llevando a cabo actividades en zonas de alto riesgo en colaboración con el Ministerio de Agricultura y Riego del Gobierno Federal de Somalia y los estados federales miembros, así como con la SoDMA. También estamos en contacto con otros actores, como el grupo sobre agua, saneamiento e higiene de Somalia y el grupo sobre salud, bajo la dirección de la SoDMA y en coordinación con la OCAH, para intensificar las medidas preventivas y establecer suministros preventivos de emergencia para diversas situaciones de catástrofe. El Plan de acción preventiva de la FAO para Somalia está financiado hasta ahora en un 55 %. Esto significa que nuestros asociados que aportan recursos han respondido rápidamente a este llamamiento, lo cual agradecemos. Se trata de un cambio positivo hacia una mayor inversión en acciones proactivas y preventivas.

Redacción iAgua

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