El Northern Water Supply Project es una iniciativa clave para garantizar el suministro de agua al corredor industrial y minero del norte del estado. Tras un exhaustivo proceso de selección en el que participaron cerca de 40 organizaciones, el Gobierno estatal ha confirmado los dos consorcios finalistas que competirán por el diseño, construcción, operación y mantenimiento del proyecto, ambos con presencia destacada de empresas españolas.
La necesidad hídrica de la minería y la industria
El estado concentra una parte muy relevante de las reservas de cobre del país, un mineral considerado crítico para la transición energética global. Sin embargo, se enfrenta a una limitación estructural: la escasez de recursos hídricos en zonas de alta actividad minera e industrial. La producción y el procesado de minerales requieren grandes volúmenes de agua —según CSIRO, producir un kilo de cobre requiere 84 litros de agua—, difíciles de obtener de forma sostenible en un entorno árido sin recurrir a nuevas fuentes de suministro.
El estado se enfrenta a una limitación estructural: la escasez de recursos hídricos en zonas de alta actividad minera e industrial
El Northern Water Supply Project nace precisamente para responder a este desafío. Su eje central será una planta desaladora en Mullaquana Station, que contará con una capacidad de producir hasta 260 millones de litros diarios y que se construirá a lo largo de 10 años durante dos etapas. El proyecto también contempla una red de transmisión eléctrica, un sistema de tuberías de aproximadamente 400 kilómetros, seis estaciones de bombeo destinadas a transportar agua hacia explotaciones mineras, polos industriales emergentes y futuros desarrollos vinculados al hidrógeno verde, así como seis zonas de almacenaje.
Estado actual del proyecto
Actualmente, el proyecto se encuentra en la fase de licitación (Under Procurement) con dos consorcios finalistas —WaterConnector Consortium y Watermark Consortium— que se han impuesto a más de 40 organizaciones que enviaron propuestas de interés. Durante esta etapa, el Gobierno del estado de Australia Meridional está trabajando de forma conjunta con los dos consorcios para definir el diseño técnico, los costes y la viabilidad operativa de la infraestructura.
Hasta la fecha, se han destinado alrededor de 230 millones de dólares australianos a actividades de planificación y estudios preliminares, con el respaldo de grandes actores industriales interesados en el desarrollo del proyecto, entre ellos compañías del sector minero como BHP y Fortescue. Se espera que el coste del proyecto se recupere a través de contratos comerciales de suministro de agua (offtake agreements).
Presencia española en los consorcios finalistas
La composición de los dos consorcios finalistas pone de relieve el posicionamiento internacional de las empresas españolas en el ámbito de la desalación y la gestión del agua.
Por un lado, WaterConnector es un consorcio liderado por Acciona, a través de sus divisiones de Construcción y Agua en Australia, que aportan una amplia experiencia en el desarrollo y operación de grandes infraestructuras hídricas en el país. Por otro, Watermark agrupa a varias compañías internacionales y locales, entre las que destaca la participación de Sacyr Water, especializada en soluciones de desalación y tratamiento de agua, junto a grandes contratistas del mercado australiano y socios tecnológicos internacionales.
La composición de los dos consorcios finalistas pone de relieve el posicionamiento internacional de las empresas españolas en el ámbito de la desalación y la gestión del agua
El contrato se estructurará bajo un modelo DBOM (Design, Build, Operate and Maintain), lo que implica que el adjudicatario no solo será responsable de la construcción de la infraestructura, sino también de su operación y mantenimiento durante un periodo estimado de 20 años.
Impacto económico y próximos pasos
Se estima que la fase de construcción del proyecto generará más de 4.000 empleos anuales, con un impacto significativo en el desarrollo económico del norte de Australia Meridional y, en particular, en la región del Alto Golfo de Spencer. Además, desde el punto de vista ambiental, el uso de agua desalada permitirá reducir la presión sobre fuentes de agua continentales, como la Gran Cuenca Artesiana, reforzando la sostenibilidad del modelo hídrico del estado.
Los consorcios continúan trabajando en la preparación de sus propuestas definitivas dentro del proceso competitivo en curso. Según el calendario previsto, la adjudicación del contrato y la Decisión Final de Inversión (FID) podrían producirse entre mediados de 2026 y 2027.
Independientemente del resultado final, la participación de empresas españolas en esta fase avanzada del proceso refleja el reconocimiento internacional del know-how español en infraestructuras hídricas, así como su capacidad para competir en proyectos estratégicos de gran escala en mercados exigentes como el australiano.
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