Un estudio realizado por Alejandro Arrue, en el marco de su Trabajo Fin de Máster (TFM) titulado “Diseño e implementación de una metodología para la evaluación del desempeño de abastecimientos de Agua Potable basada en análisis estadístico y comparativo”, desarrolla una innovadora metodología para analizar y comparar el rendimiento de los sistemas de suministro de agua potable.
La investigación, realizada gracias a la beca concedida por la Cátedra Aguas de Valencia durante el curso 2024-25, aporta una herramienta que permite contextualizar los sistemas de abastecimiento y evitar análisis ajenos a la realidad de cada territorio. Además, constituye una base sólida para avanzar hacia procesos de benchmarking sectorial y apoyar la toma de decisiones estratégicas.
El trabajo fue dirigido por los profesores de la Universitat Politècnica de València (UPV), Enrique Cabrera y Elvira Estruch, junto con los técnicos de Global Ómnium (GO), Román Ponz y Carmen Espartal.
El estudio incluyó el desarrollo de una herramienta integral y semiautomatizada en Python, capaz de procesar información y agrupar sistemas según sus características intrínsecas
Una metodología aplicada a casos reales
El estudio incluyó el desarrollo de una herramienta integral y semiautomatizada en Python, capaz de procesar información y agrupar sistemas según sus características intrínsecas.
De hecho, se evaluaron más de 80 abastecimientos con realidades muy distintas entre sí, poniendo de manifiesto factores que condicionan su desempeño como el tamaño del sistema, la forma de obtención de agua, ya sea mediante producción propia o compra del recurso y el grado de urbanización del entorno
“La metodología se validó mediante su aplicación en un proyecto real, donde se analizaron 30 indicadores de desempeño estructurados en 9 objetivos empresariales para más de 80 sistemas de agua potable. Como resultado, se generaron 80 informes individuales con el resumen del nivel de desempeño de cada abastecimiento”, señala Alejandro Arrue, autor del TFM
De hecho, la aplicación práctica de esta metodología confirmó su utilidad tanto para identificar diferencias relevantes entre los sistemas como para reconocer sus fortalezas y áreas de mejora.
“El agrupamiento por características intrínsecas permitió establecer metas realistas y comparaciones más justas”, concluye Alejandro Arrue, becado por la Cátedra Aguas de Valencia