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Lina Pohl: "Para El Salvador, resolver el tema de calidad de agua es prioritario"

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  • Lina Pohl: " Salvador, resolver tema calidad agua es prioritario"
    Lina Pohl, Ministra de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador.

Sobre la Entidad

MARN
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador.
Almar Water Solutions
Minsait
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En iAgua queremos acercar la situación hídrica que vive toda la región Latinoamericana y, por ello, hemos puesto en marcha este ciclo de entrevistas sobre #ElAguaenLATAM. En su participación, diferentes cargos públicos y expertos en la materia de Latinoamérica hablan de la situación actual y los retos futuros que los países deben afrontar en materia hídrica.

Continuamos el ciclo hablando con Lina Pohl, Ministra de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador.

Pregunta: ¿Cuáles diría que son los principales problemas a los que se enfrenta la región latinoamericana en materia hídrica?

Respuesta: Yo creo que el mayor desafío que hay ahora para el tema de agua es el cambio climático, la variabilidad climática. Lo que estamos teniendo ahora con el recurso hídrico es un recurso muy amenazado. En primer lugar, por el tema de la cantidad de agua que estamos teniendo capacidad de tener en nuestros mantos acuíferos. Todos los pozos de monitoreo en El Salvador, y creo que esto es una tendencia en América Latina, muestran sostenidos descensos.

El recurso hídrico es uno de los más impactados y en este caso significa dos cosas: por un lado, periodos secos importantes que van a impactar a la agricultura, pero también periodos de inundaciones repentinas que van a significar riesgo de desastres y demás.

Y, en segundo lugar, creo que el gran problema al que se enfrenta la región latinoamericana en materia hídrica es que no hemos avanzado, por lo menos no todos los países, en el tema de planificación. Cómo ante un recurso que va a ser cada vez más escaso, nosotros podemos distribuir esa agua de manera equitativa, llevarla a todos los sectores, establecer y hacer obras de infraestructura hidráulica para llevar el agua a aquellos que no la tienen.

Y finalmente, el tema de agua potable: cómo llevar el agua potable a todas las comunidades, a todas las poblaciones, agua potable suficiente. Todavía tenemos déficit en América Latina de abastecer de agua potable y saneamiento a las comunidades en todos los países.

P.- ¿Y en el caso de su país?

R.- Bueno, El Salvador más o menos sigue esta dinámica. Yo creo que un primer gran problema es este. Estamos reduciendo significativamente el agua en nuestros cuerpos de agua subterráneas. En segundo lugar, el problema más grande aparejado a este primero, es que el agua que tenemos en nuestros reservorios naturales (ríos, lagos, lagunas) está contaminado.

Si bien hemos hecho esfuerzos para descontaminar los principales cuerpos de agua, todavía tenemos un déficit muy grande en términos de la calidad de agua del país.

P.- En este sentido, ¿qué medidas está llevando a cabo el Gobierno?

R.- Aquí hay tres cosas fundamentales que se tienen que hacer. Una primera cosa es llevar agua potable y saneamiento a todos los habitantes de El Salvador. De acuerdo al índice WASH, el índice que elabora la Universidad de Carolina del Norte, nosotros estamos en el primer lugar como el país que más esfuerzos ha hecho para cerrar la brecha de llevar agua potable y saneamiento a nuestras comunidades.

Un segundo es que hay que asegurarnos que esos grifos realmente tengan agua, es decir, que haya agua suficiente. Y aquí la principal tarea que tenemos es sanear nuestros ríos. Hemos incrementado los puntos de agua con calidad buena. Nosotros hacemos una evaluación periódica en 155 puntos en los 55 principales ríos de El Salvador y lo que nos muestra es que del 2013 al 2017, que fue el último informe de calidad de agua, hemos mejorado significativamente. Desaparecieron los puntos con calidad de agua pésima, aumentaron los puntos de calidad de agua buena en un 27 %, pero todavía no tenemos calidad de agua excelente en ninguno de los ríos de nuestro país.

Entonces, descontaminar el agua y asegurarnos que haya agua suficiente y que dejemos de explotar el agua de nuestras aguas subterráneas, ese es el gran problema de El Salvador: explotamos mucho de nuestras aguas subterráneas, porque el agua superficial no está suficientemente saneada, entonces no tiene una calidad adecuada, por lo tanto, utilizamos las aguas subterráneas. Para nosotros el tema de saneamiento de estas aguas residuales ha sido un programa sostenido y que además es uno de los prioritarios.

Y un tercero, es crear reservorios de agua, presas multipropósitos, cosechas de aguas lluvias como medidas fundamentales para que realmente este recurso esté en calidad y en cantidad suficiente.

P.- Durante los últimos años el concepto de gobernanza del agua ha tomado fuerza. ¿Hay conciencia de su importancia en el país? ¿Cuáles son las principales brechas?

R.- Bueno, efectivamente para nosotros el tema de agua significa cómo la manejamos, cómo la gestionamos y cómo la aprovechamos suficientemente. Yo creo que ha habido avances sin duda, se han creado comités de agua, comités de protección de cuencas de las más importantes del país, hay un reconocimiento de que el agua es un elemento esencial pero todavía falta mucho.

Todavía creemos que tenemos agua suficiente; todavía no hay una conciencia para un uso eficiente del agua; todavía no hay una conciencia de que este es un recurso que puede ser escaso y que debe ser bien manejado o administrado. Yo creo que la principal brecha que tenemos que superar es esa: entender que este es un recurso que no es infinito, que puede acabarse y que por lo tanto debe ser bien gestionado. Creo que esa es la gran brecha que debemos superar.

P.- La legislación vigente, ¿es suficiente para gestionar los recursos hídricos?

R.- De ninguna manera. Hay una ley de medio ambiente que en su articulado propone la protección de las cuencas y demás, pero todavía eso no nos asegura una protección efectiva de las cuencas porque está todavía la legislación muy fragmentada. Por ejemplo, los permisos para riego los da el Ministerio de Agricultura y Ganadería, los permisos para la industria los da el Ministerio de Medio Ambiente, los permisos para el sector turismo los da también otra institución. O sea, es una institucionalidad muy fragmentada y no hay una Autoridad Nacional Hídrica que realmente gestione el recurso de la mejor manera.

Tampoco hay una posibilidad de que se cobren cánones o tasas para el uso y aprovechamiento y para los vertidos en el país. La legislación de medio ambiente o la legislación de otras instancias no provee los mandatos para que realmente hagamos un cobro por el uso y aprovechamiento de este recurso y entonces en ese sentido hay un manejo abusivo de algunos sectores de la población para hacer eso.

Tampoco existe un involucramiento de la sociedad civil o de otros sectores que garanticen la protección o el uso eficiente y equitativo del agua. Eso solo lo permitiría una ley general de agua que lamentablemente no ha sido aprobada. Desde el 2012 está una propuesta, un anteproyecto de ley en la asamblea legislativa; se han incorporado algunos otros, pero no se ha decidido y no se ha establecido una Ley para el agua en el país.

P.- ¿Cuál es la cobertura de abastecimiento y saneamiento en el país? ¿Qué inversiones harían falta para reducir estas cifras?

R.- De acuerdo al Plan Nacional de Agua Potable y Saneamiento, pues este país tiene un Plan Nacional de Gestión Integrada del Recurso Hídrico y un Plan Nacional de Agua Potable y Saneamiento, para el 2015 casi el 90 % de la población urbana de El Salvador, el 89,9 % posee suministro de agua potable y el 74,8 % cuenta con saneamiento de arrastre hidráulico. En el área rural es todavía un poco más baja: el 70,6 % cuenta con sistemas de abastecimiento de agua potable y el 69,5 % con sistemas de saneamiento. Hace falta mayores inversiones para llevar agua potable y saneamiento sobre todo en las zonas rurales del país para que se cuente con este vital líquido.

Este recurso está dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, debemos cumplirlo como metas de país. Se ha hecho un esfuerzo, como digo, enorme por cerrar esa brecha, pero hace falta todavía mayor inversión.

P.- El uso para agricultura juega un papel clave en el desarrollo de América Latina, ¿qué avances se han producido en el país en los últimos años? ¿Cuáles son los objetivos en este sentido para los próximos años?

R.- Efectivamente, para agricultura es el uso mayor del recurso hídrico en El Salvador y se han logrado cuantificar las demandas por el tipo de cultivo. Ya sabemos a dónde están esas demandas, es decir, cuáles son esas zonas donde se incluyen estas demandas y el impacto que tiene también la agricultura en términos de contaminación difusa, también está cuantificado en este Plan Nacional de Gestión Integrada del Recurso Hídrico. Están también definidos los principales problemas de las unidades de demanda agrícola en el país.

Nosotros creemos que debe enfocarse el trabajo y así está planteado en el plan nacional de gestión integrada del recurso hídrico en hacer más eficiente los sistemas, sistemas de riego por goteo, uso eficiente en estos sistemas, construcción de reservorios para la agricultura, generar procesos de medición y control en cada una de estas unidades de demandan de tal manera de advertir que se hace un uso eficiente de este recurso en la agricultura y que realmente se controle esos usos en la agricultura.

P.- Se estima que el costo de la mala calidad del agua en América Latina supone la pérdida de un PIB de entre el 1 y el 3%. ¿Hay mediciones sobre esta calidad del agua en el país? ¿Qué inversiones se dedican a este capítulo?

R.- Bueno, en realidad nosotros tenemos mediciones contantes para monitorear permanentemente el estado de las masas de agua, principalmente a nivel superficial, pero también estamos ya avanzando y hemos cuadriplicado las estaciones de monitoreo para advertir la calidad de agua en las masas subterráneas.

En realidad, no hemos hecho una estimación del costo que tiene la mala calidad de agua en términos del Producto Interno Bruto o las implicaciones que esto tendría. De hecho, uno de los elementos esenciales que estamos haciendo ahora es efectivamente poder cuantificarlo para incluso establecerlos en las cuentas nacionales. Pero eso tiene un costo, la mala calidad del agua, no solo porque encarece los propios procesos productivos al tener que potabilizar el agua que en peores condiciones es aún más costoso, no solo por el tema de cada vez el uso de químicos para potabilizarlo en las plantas que tenemos ubicadas para proveer de agua potable a los habitantes de El Salvador, pero también los costos que significa en términos de salud de las personas.

Por ejemplo, algunas regiones de El Salvador tenemos altos índices de arsénico, cobre y otros metales pesados que están teniendo incidencia en enfermedades como la insuficiencia renal crónica por causas no tradicionales y que esto significa costos enormes para el sistema de salud.

Yo creo que esa contabilización de lo que supone la mala calidad de agua en El Salvador es una tarea que está pendiente y, por eso, para nosotros resolver el tema de calidad de agua es un tema prioritario en la agenda no solo del Ministerio de Medio Ambiente, pero del Gobierno central en general.

P.- Por lo general, ¿el usuario paga por todos los costes de transporte y tratamiento de agua? ¿Quién fija los precios del agua para los diferentes usos?

R.- Ese es el problema, no hay una autoridad y no necesariamente todos los costos tanto de transporte o de tratamiento de agua son trasladados a los usuarios finales. El pliego tarifario de agua en El Salvador es determinado por la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), porque ese es el único precio que se fija para el uso de agua potable, lo determina esta empresa de agua potable y saneamiento pero que esto tiene que ser enviado a la Asamblea Legislativa, al congreso de El Salvador y al Ministerio de Economía para su aprobación final pero el pliego tarifario no refleja los costos que tiene todo el tratamiento que se hace de las aguas residuales y los costos aparejados a las aguas residuales.

Y lo más grave que para los otros usos, por ejemplo, para la agricultura o la ganadería o las actividades industriales no se cuenta con un pliego tarifario que defina el costo a pagar. El único pliego tarifario que tenemos en El Salvador es para el tema de agua potable.

P.- ¿Cuáles son los mayores logros alcanzados por el país en cuanto a seguridad hídrica?

R.- Yo creo que un primer gran logro es haber elaborado el primer Plan Nacional de Gestión Integrada del Recurso Hídrico. Un plan que define dónde está el agua, en qué cantidad y calidad, cuáles son las unidades de demanda, cómo están estas unidades de demanda. Es decir, caracteriza el recurso hídrico y define las acciones para resolver el tema del agua, hacer un gestión integral, adecuada y efectiva del tema del agua.

Tenemos además una Política Nacional de Recursos Hídricos, un Reglamento para los Recursos Hídricos, tenemos una red de monitoreo muy potente que mide no solo cantidad sino también calidad del agua, tenemos una red de monitoreo para medir niveles de ríos, caudales en los ríos, etcétera.

Y todo esto está en un Sistema de Información Hídrica (SIHI) que recopila todos estos componentes del recurso y que facilita la toma de decisiones.

El punto creo más importantes aquí es la implementación de este plan que, en eso, efectivamente se han tenido algunas carencias en implementar esta política, estrategia y plan de acción que ya están claramente definidos y un sistema de información que define qué tenemos que hacer.

P.- ¿Se están teniendo en cuenta los efectos del cambio climático en las políticas públicas?

R.- Definitivamente. Nosotros tenemos un Plan Nacional de Cambio Climático donde tenemos escenarios climáticos. En el Plan Nacional de Gestión Integrada del Recurso Hídrico se definieron los escenarios bajo las condiciones actuales y bajo los escenarios climáticos futuros cuáles serían sus efectos por sequías e inundaciones, cuáles son las unidades de demanda que se verían estresadas a raíz del tema de cambio climático y bajo los distintos escenarios de cambio climático.

Esto es fundamental para nosotros, el agua es sin duda el recurso más importante y ahora se está trabajando en un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático en donde el eje del agua es el eje central de este plan.

P.- ¿Cuáles son los principales retos del futuro para la gestión de los recursos hídricos?

R.- Yo creo que el más importante reto sin duda el más urgente, es poder convencer a los diferentes actores de la necesidad de una Ley General del Agua. Tenemos que aprobar una Ley General del Agua, tiene que haber una Autoridad Nacional Hídrica que realmente ponga a disponibilidad de toda la sociedad el conocimiento que ya se tiene sobre el tema del recurso hídrico.

Creo que el segundo gran reto es asegurar el abastecimiento universal, tenemos que hacerlo, está dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible a los cuales El Salvador se ha consignado.

En tercer lugar, es el tema de saneamiento, hay que asegurar que haya un mínimo impacto en los cuerpos receptores. Tenemos que lograr una calidad de agua excelente, por lo menos en aquellos ríos que son fundamentales para el abastecimiento humano. Es fundamental territorializar la gestión del agua, involucrar actores públicos y privados y sociedad civil para hacer un manejo integral del recurso.

Las asignaciones y las reservas, es decir, las asignaciones máximas que puede haber en cada año, las reservas que deberán protegerse deben estar claramente establecidas en esa legislación del agua.

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